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San Ramón de la Nueva Orán, 26 de Marzo de 2003

Obispo de Orán
Mons. Jorge Lugones

LA CUARESMA ES UN TIEMPO DE DIÁLOGO PARA ALCANZAR LA PAZ

San Ramón de la Nueva Orán, MAR 26 (AICA): El obispo de Orán, monseñor Jorge Lugones, señala en su mensaje de Cuaresma que éste es un tiempo de diálogo para alcanzar “la paz del corazón, la paz en la familia y la paz social”; es un “camino que invita a pedir la gracia y a poner los medios para salir de nuestro egoísmo, cerrazón, postración, indiferencia y desesperanza”.

“El encuentro con Jesús y su evangelio -manifiesta- nos conduce a la paz del corazón. No es una paz eterna ni inocente; es una paz que debemos pedir y cuidar, “porque el espíritu está presto, pero la carne es débil”. Es una paz en la lucha contra la tentación, sabiéndonos acompañados, contenidos y cuidados por el Señor”.

En cuanto a la paz familiar, reconoce que “no es fácil la convivencia familiar; no es fácil no sentirme con todos los derechos en casa. Aun cumpliendo mis deberes, la convivencia familiar requiere esa cuota extra de comprensión, silencio, respeto y sufrimiento que son, con la gracia de Dios, imprescindibles para la paz familiar. El fácil el reclamo, el reto desmedido, la impaciencia, la indiferencia, el cada uno haga lo que quiera o el portazo. Pero cuánto nos cuesta valorar al otro, animar, poner límite con cariño, cuidar del más débil, crecer en la generosidad y en la tolerancia”.

Añade que “la oración en familia nos atrae la bendición de Dios, la comunión, que siempre se verá amenazada por la tentación de la división. Es la estrategia tan antigua y tan nueva del maligno. La familia que se une a la Palabra no puede quedar indiferente o cercada en sus faltas de perdón. La familia que se abre escucha a Dios, descubre caminos nuevos y distintos para el diálogo, es decir, para vivir la comunión”.

Profunda crisis moral

Monseñor Lugones reconoce que “los problemas que vivimos los argentinos y en particular los salteños de este postergado norte de Salta, en los diversos niveles públicos y privados, son el reflejo de una profunda crisis moral de las conciencias. La moral se refiere a la conducta humana, a las acciones humanas, al comportamiento de los hombres. Jesús en el Evangelio nos recuerda que es del interior del corazón del hombre de donde sale la maldad en sus variadas formas: egoísmo, corrupción, deshonestidad, mentira, robo, violencia”.

Y agrega: “Sabemos que es la democracia la forma posible de gobierno para todos. Todos debemos aportar, hacer valer nuestros derechos como ciudadanos mandantes y no subordinados. Es parte del ejercicio de la democracia en una sociedad de derecho. Es decir, respetando los derechos cristianos en muchos casos nos sentimos ciudadanos. Tal vez hemos delegado mal, pero el único camino de recuperar nuestros derechos es desde lo posible, y lo posible en esta instancia es el diálogo y el compromiso de todos los sectores de la sociedad”.

El Obispo asegura que “queremos brindar un ámbito espiritual para el diálogo abierto y responsable entre los distintos actores sociales. Somos conscientes de sus dificultades, sinsabores, malentendidos, y hasta posibles manipulaciones con intereses corporativos. Pero no podemos evitar el riesgo si es para el servicio de dignificar a la persona humana y aportar al bien común”.

En el final pide “a todos mis hermanos y hermanas en Cristo su apertura al diálogo, oración, ofrecimiento de las obras de misericordia y penitencia por este servicio que la Iglesia diocesana está dispuesta a ofrendar”.

“La Madre de Dios desde sus distintas advocaciones interceda por nosotros y por nuestros hermanos más necesitados: los más pobres y sufrientes, y nos alcance de Dios el consuelo, la esperanza y el respeto mutuo para escuchar y ser escuchados”.



 
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