Buenos Aires, 19 de Octubre de 2002
Arzobispo
de Buenos Aires
Card. jorge Mario Bergoglio
II ENCUENTRO ARQUIDIOCESANO DE LAICOS DE BUENOS AIRES
LO MALO ES ENSUCIARSE EL CORAZON CON LA CORRUPCION
Buenos Aires, OCT 19 (AICA): El arzobispo de Buenos Aires y primado de la Argentina, cardenal Jorge Mario Bergoglio, llamó al laicado porteño a "trabajar en la calle y sin miedo a ensuciarse las manos", que es sinónimo de dignidad, porque lo malo "es ensuciarse el corazón con la corrupción". El purpurado habló en el II Encuentro Arquidiocesano de Laicos que se realizó esta tarde en la Universidad Católica Argentina, en Puerto Madero, con el lema "La Nación que queremos", organizado por el Departamento de Movimientos Eclesiales, Asociaciones, Nuevas Comunidades y Apostolado Laico.
En el marco de dicho encuentro, se presentó el "proyecto de trabajo para el Diálogo de la sociedad de Buenos Aires", y que tiene como objetivo "servir de puente a la recreación de los vínculos sociales en nuestra sociedad, para construir juntos caminos para la superación de la crisis y la gestación de espacios de justicia, paz y solidaridad".
El purpurado subrayó que quiere "un laicado inserto en la calle, ayudando, aportando de lo suyo e inculturándose en las formas de organización que tiene nuestro pueblo en Buenos Aires". Hay que "salir a la calle, a la plaza -insistió-, insertarse en el tejido social y trabajar codo a codo con los demás, que tal vez no piensen como nosotros, pero que sí dialogan con nosotros".
"Es cierto -reconoció- que el que sale a la calle corre peligro de accidentarse. Pero una Iglesia con un laicado de sacristía, es una Iglesia enferma. Prefiero una Iglesia accidentada y no enferma".
Si bien la política "está desacreditada, hay que reivindicarla"; para que deje de ser una "política de cosmética", foco de reunión de los "jarabe de pico" que hablan pero que no actúan. Ante ello, llamó a poner en práctica "la idea de política que nos pide el bautismo. Nosotros, metidos en la trama política de la sociedad, tenemos que abrir horizontes", para evitar que todo termine "en la disolución del tejido social".
El cardenal Bergoglio se refirió a algunos problemas que "me preocupan mucho" y que se producen en el seno de la ciudad, en la que existe una verdadera "fábrica de pobres", y en la que se hace cada vez más patente el hambre. Asimismo, es cada vez mayor la cantidad de "jóvenes sin horizontes, a los que le quedan la alienación bajo algún tipo de adicción o el delito", y de "ancianos abandonados, tirados en covachas". Esas cuestiones, más la creciente falta de educación, "son las que tenemos que solucionar a través del diálogo".
El proyecto
El proyecto de "Diálogo de la sociedad de la Ciudad de Buenos Aires", presentado tras las palabras del arzobispo porteño por los dirigentes laicales Julia Torres, Carlos Eroles y Alejandro Cereza, se convocará a partir de la "valoración de la política como espacio de construcción del bien común", lo cual "requiere revalorizar la actividad de los partidos políticos y contribuir a rescatarla de los vicios que la han deteriorado frente a la sociedad: la corrupción en el ejercicio del poder, el clientelismo y el internismo".
Se concibieron tres espacios para el diálogo: el sectorial, el local (a partir de las realidades barriales, aprovechando la presencia de la Iglesia y priorizando lo vinculado a la salud, la educación y el desarrollo social), y el intersectorial, que será, oportunamente, "el maduro encuentro de grupos representativos de las instituciones y organizaciones convocadas para construir consensos y establecer los límites de los disensos, que favorezcan la democracia y la gobernabilidad".
En los próximos meses habrá algunos encuentros sectoriales de dirigentes sindicales y empresarios, de partidos políticos, del ámbito público, de agentes de pastoral, de profesionales, técnicos y organizaciones del ámbito de la salud, de docentes, padres y organizaciones de la educación, de la esfera universitaria, del mundo de la cultura y de la comunicación.
La coordinación del Diálogo de la Sociedad estará a cargo del Departamento de Pastoral Social de la arquidiócesis de Buenos Aires, a través de una comisión integrada por miembros de pastoral social, de los Movimientos Eclesiales (DEMEC) y la Vicaría Episcopal de Educación.
Los políticos no son marcianos
El encuentro comenzó con un panel sobre la visión de los laicos comprometidos ante el momento actual, desde el documento episcopal "La Nación que queremos". Luego, Cristina Calvo, Justo Carbajales y Osvaldo González Prandi, hablaron sobre el Diálogo Argentino.
En tal sentido, Carbajales apuntó que el Diálogo es "un espacio de pacificación que no existía", en medio de la tensión que vive una "sociedad fragmentada". Aclaró que no se trata de un "gobierno paralelo", pero sostuvo que "tenemos que utilizar las herramientas con las que contamos para hacernos oír".
También señaló que las futuras elecciones serán un "desafío crucial" en el cual "no puede haber manipulación", porque "es la última bala de plata que le queda a nuestra democracia".
Carbajales, uno de los impulsores de las Redes Solidarias del Departamento de Laicos del Episcopado (DEPLAI), dijo que "hay que ser perseverantes. El esfuerzo que se nos pide no es solamente por tres meses, hace mucha falta la participación ciudadana. No creamos que los políticos son marcianos que nos han invadido. La sociedad los ha engendrado y el poder los ha deformado".
Por último, afirmó que "no somos un partido politico, pero sí
un movimiento del que surgirán nuevos dirigentes para reformar o crear
nuevos partidos".
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Jóvenes de Acción
Católica Argentina
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