Buenos Aires, 14 de Octubre de 2002
Arzobispo
de Resistencia
Mons. Carmelo Giaquinta
CAMBIAR LA CULTURA DE LA DADIVA POR LA DEL TRIBUTO
Resistencia, OCT 14 (AICA): Según el arzobispo de Resistencia, monseñor Carmelo Giaquinta, a la "cultura de la dádiva", cuyo gran impulsor es el Estado, "sólo se la frena con la cultura de la contribución, o dicho con toda dureza, con la cultura del tributo. En vez de recibir de arriba para el provecho propio, aportar desde abajo para el provecho de todos". Pero "esa cultura como tal es hoy inexistente en la Argentina. Y no sólo en las clases más pobres; sobre todo en los estratos más pudientes".
Instaurar esa cultura es "uno de los grandes desafíos que nos atañe a los argentinos". Pero "para comenzar a tributar, el ciudadano debe tener la certeza de que su tributo es justo y proporcionado, que revertirá en provecho propio y de todos, y, muy especialmente, que puede controlar su administración".
En teoría, "sobran controles institucionales" para lograrlo, pero "la experiencia nos dice que en la Argentina la autoridad ha sido naturalmente dispendiosa", comenzando por "la autoridad parlamentaria, que es la que más debería controlar el gasto público". Entonces, las instituciones que existen, "deberían hacer un esfuerzo ejemplar por implantar en la Argentina la cultura del tributo".
Dicha cultura exige que "los argentinos tengamos noción mínima de la imperiosa necesidad de la comunidad política y de las leyes, para promover y conservar el bien común. Si no creyésemos en estos valores sociales, ¿por qué habríamos de tributar? ¿Por qué la autoridad debería administrar bien y rendir cuenta", se preguntó el Arzobispo.
Cultura del trabajo
Luego manifestó que a su vez, "para instaurar la cultura del tributo, es preciso promover la cultura del trabajo. Pues si no se trabaja, no se produce. Y si no se produce, no se puede tributar. Y si no se tributa, se derrumba el Estado, y la ciudadanía queda indefensa a merced de los prepotentes, internos y externos, los cuales son capaces sólo de tranquilizar a la gente con dádivas".
"Por lo visto -continuó-, la solución al drama argentino es una secuencia de pasos concatenados, que hay que ir dando con mucha sabiduría, esfuerzo y perseverancia. Habrá que poner atención, sobre todo, en el trabajo productivo, pues, sin olvidar la amplitud que ha obtenido la noción de "trabajo", son muchos los que en la Argentina se han olvidado de la necesidad que tenemos de producir riquezas".
Lista de dádivas
Monseñor Giaquinta aclaró que en la lista de las dádivas "entran no sólo muchas ayudas consistentes en bolsas de alimentos, sino otras formas de malgastar los bienes del Estado". Mencionó entonces "los puestos "truchos" de trabajo, los "ñoquis", los privilegios, las licitaciones dibujadas, o todo gasto público para el cual fuese necesario imprimir moneda sin respaldo, o recurrir a préstamos internacionales".
Asimismo, "habría que ubicar en la lista de las dádivas todo sueldo
estatal que no guardase la justicia y equidad con el que percibe el resto de
la población". No obstante, concluyó, "por el grado de hundimiento
económico, supongo que la lista de las dádivas ha de ser enorme
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