12 de Abril de 2002
Sac.
Ricardo Bustos
En Betfagé, a 12 km. de Belén
La situación en Tierra Santa
ESTAMOS EN MEDIO DE LA TEMPESTAD, DICE UN FRAILE ARGENTINO
Buenos Aires, ABR 12 (AICA): El sacerdote argentino Ricardo Bustos, que vive en la comunidad franciscana de Betfagé, a escasos 12 kilómetros de Belén, dijo a AICA que estamos en el medio de la tempestad. Las cosas están mal y ya no hay manera de controlarlas. Es una situación muy difícil que se vio agravada hoy con un atentado que quebró ciertas expectativas de mejoría. Inclusive, no se sabe si mañana llegará el secretario de Estado de los Estados Unidos, Collin Powell, para encontrarse con Arafat. Y esto sigue adelante, cada vez con mayor violencia.
El
padre Bustos, experto conocedor del lugar y guía de innumerables grupos
de peregrinos argentinos a Tierra Santa, mantuvo ayer su último contacto
con la comunidad religiosa que vive en la basílica de la Natividad,
en Belén,
pero no habló ni con Gustavo Acho ni con Carlos Molina, los seminaristas
argentinos que allí residen. Me atendió otro religioso,
que es mexicano y fue él quien me informó, dado que no se puede
hablar demasiado. Lo que sabemos es que hace ya varios dìas que no
tienen luz, ni agua ni víveres. Ese es un poco el cuadro, con mucha
aprensión y ansiedad también de parte de ellos, porque sólo
conocen la mitad de lo que pasa, por lo que pueden seguir desde adentro.
Por su tono de voz, el padre Bustos parece apesadumbrado, pero aclara que no es pesimista. Lo que ocurre -explica- es que tenemos allí dentro a quienes son como nuestra propia familia y no sabemos qué suerte van a correr. Esto es así y es real. Pero siempre hay esperanzas.
En concreto, las cosas están en punto muerto. Existe la sensación de estar parados sobre una mina. Por lo que conocemos, el ejército israelí llegó a Casa Nova, un complejo de los franciscanos para peregrinos que es como una continuación del convento, que por otra parte no sabemos a ciencia cierta qué tipo de daños ha sufrido. Es cierto que otra vez han intentado entrar y eso terminó con un incendio en el despacho parroquial. A una de las personas que se metió para apagar el fuego la mataron. Su cadáver quedó adentro y no permiten que se lo lleve la familia, pues la ciudad está completamente errada y nadie puede moverse por las calles. No se puede salir ni al atrio, ni al patio, ni a ningún lado. En cuanto a los víveres, los reciben poco y nada y les llegan como Dios quiere que lleguen, porque nadie puede ingresar.
La situación -insiste- es tremendamente difícil, a pesar de todos los esfuerzos diplomáticos. Se produce un permanente tira y afloje entre las dos partes en juego. Rogamos por el corazón de la gente que en este momento tiene el poder de decisión para que se pueda al menos buscar una solución, como la propuesta por nuestro superior general, de sacar a la gente de allí y llevarla a la franja de Gaza. Por el momento no ha habido respuesta.
A pesar de su cercanía con Belén, Betfagé es una zona libre de militares porque está bajo control israelí. No obstante, reconoce el sacerdote argentino, la gente vive absolutamente en el terror, presa de una psicosis que la lleva a moverse con cuidado por todas partes, observando con desconfianza al que tiene al lado porque no sabe qué va a ocurrir.
Agradecemos a
AICA,
Agencia Católica Argentina de Noticias
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