30 de Marzo de 2002
Reflexión
Pascual del Arzobispo de Buenos Aires
Cardenal Jorge Mario Bergoglio
TODAVIA
HAY ESPERANZA
Buenos Aires, MAR 30 (AICA): El arzobispo de Buenos Aires y primado de la
Argentina, cardenal Jorge Mario Bergoglio, aseguró que el pueblo argentino
"está triste" porque se encuentra frente a "una piedra
sellada que habla de muerte, de corrupción y derrota". No obstante,
alentó a no perder la esperanza y "volver sobre nuestros pasos,
a reencontrarnos con el camino que nos fraguó como nación".
En su mensaje durante la Vigilia Pascual en la catedral metropolitana, el
purpurado porteño insistió en que "hoy se nos pide mirar
nuestra historia, reencontrarnos con ella, pedir perdón, y trabajar
en esperanza para que la Resurrección de Cristo sea realidad en cada
una de nuestras vidas, en nuestra patria toda".
Tras recordar las palabras que le dijo a los niños el Jueves Santo,
cuando visitó el Hospital Ricardo Gutiérrez para lavar los pies
de 12 de ellos, el Arzobispo se refirió a los "queridos ancianos,
sabiduría de nuestro pueblo", extremo de la vida hoy también
castigado por las circunstancias del país.
A pesar de reconocer que "están sufriendo mucho", producto
del "egoísmo y la ambición, el robo y la corrupción",
y lamentar que "les hayan quitado sus derechos y los han puesto al límite
de sus fuerzas", el cardenal Bergoglio les pidió que "no
teman".
"Sabemos que ustedes -destacó- pueden ayudarnos a volver sobre
nuestros pasos como nación para recuperar todo lo que ustedes sembraron",
y les recordó que "Cristo ha resucitado. Allí está
nuestra esperanza. Tomémonos de la mano y ayudémonos a volver
a Galilea del primer amor".
La ceremonia
Imitando la noche en que Cristo yacía en la oscuridad del sepulcro,
la catedral estaba en penumbras hasta que el fuego nuevo preparado en las
escalinatas del templo iluminó el espacio y encendió un gran
cirio, símbolo de Cristo resucitado, luz del mundo. En él se
encuentran trazados los números de este año 2002, señalando
que Cristo es Señor del tiempo y de la eternidad. Cinco granos de incienso,
se introdujeron en las puntas y el corazón de la cruz trazadas sobre
éste, señalando que por sus cinco llagas benditas hemos sido
salvados. Se lo enciende con la esperanza de que la luz disipe las tinieblas
de nuestra mente y aleje la frialdad de nuestro corazón.
Mientras los celebrantes, encabezados por el purpurado porteño, se
encaminaron en procesión hacia el interior del templo, la pequeña
luz se esparció en la oscuridad entre las velas que portaban en sus
manos los miles de fieles que colmaron el templo catedralicio.
Tras el cantó de alabanza del "exultet", las lecturas del
Evangelio recorrieron los momentos trascendentales de la historia de la salvación
y la entonación del Gloria puso énfasis al anuncio de la buena
noticia: El Señor está vivo.
Agradecemos a
AICA,
Agencia Católica Argentina de Noticias
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