Nuestros Pastores

Vaticano, 26 de Febrero de 2002

Arzobispo de Santa Fe
Mons. Edgardo Gabriel STORNI

LLAMADO A MANTENER LA SERENIDAD

Santa Fe, FEB 26 (AICA): El arzobispo de Santa Fe de la Vera Cruz, monseñor Edgardo Gabriel Storni, llamó a mantener la serenidad en estos momentos difíciles, "porque hay un enojo generalizado y comprensible, pero también demasiado estimulado por parte de algunos sectores interesados". En declaraciones al diario El Litoral, el prelado advirtió que "sin negar que hay que decir la verdad; sin negar lo injusto de muchas medidas, debemos tener en cuenta que se puede echar todo a perder si no hay una gran lucidez para ver la situación y medir las consecuencias de un paso en falso".

Pidió luego que "se apunte al bien de todos y al futuro del país. Porque me parece que en esta crisis continuamos muy sectorizados y, en vez de sincerarnos y buscar juntos lo mejor para todos, nadie quiere ceder nada".

El pastor santafesino afirmó en el reportaje que "nadie puede enajenar sus responsabilidades, porque en general todos somos culpables, unos por comisión, otros por omisión. Las injusticias infligidas a nuestros hermanos datan de hace tiempo y no supimos o no quisimos verlas, por individualismo, por egoísmo".

"Gran parte de la sociedad -reconoció- aceptó de buen grado, y porque sacaba provecho, la ficción en la que vivíamos, de un primer mundo que no nos llegó nunca, de una democracia que no es tal, de una economía basada en el valor inexistente de un peso igual a un dólar. Por ver lo inmediato no vio el futuro, y por buscar lo propio no apuntó al bien del conjunto. Y nadie puede encontrar su bien si no es dentro del bien común. Creo que estamos pagando las consecuencias".

Si bien existen diversos grados de responsabilidad, "la más alta es la de los dirigentes, sobre todo de los que fueron elegidos por el pueblo para buscar el bien de todos, cosa que no ocurrió. Los representantes no nos representaron; los mandatarios no representaron a los mandantes; la democracia se deformó en partidocracia. Pero en general no hemos tenido conciencia cívica para exigir un juego político correcto y una justa distribución de los bienes. Hemos sido demasiado tolerantes con el sistema".

Monseñor Storni propuso hacer "un examen de conciencia y tratar, en el enojo generalizado, de descubrir la solidaridad social, la pertenencia a la comunidad argentina. Aprovechar que tocamos fondo para salir todos juntos".

Confiscación injusta

Sobre la situación financiera dijo que "este bloqueo de fondos, esta confiscación, por no decir otra cosa, es injusta, sí, pero insisto: nos tocaron la inteligencia y no reaccionamos; nos tocaron el corazón y no reaccionamos; nos tocaron el bolsillo y reaccionamos".

"También fue injusto -prosiguió- cuando se iba empobreciendo cada vez más la gente y no sólo los pobres de siempre sino los nuevos pobres; cuando se iba creando más y más desempleo; cuando los viejos cobraban miserias; cuando los chicos se iban muriendo de hambre; cuando fallaba el Pami y veíamos a la gente sin cobertura médica. Y muchos seguían pensando en sus utilidades y sus ventajas".

Dijo que "ahora no se trata de salir a la caza de culpables, sino de examinar nuestra conciencia a fondo y que los que tienen las mayores responsabilidades resuelvan esta crisis de verdad, sin hacer gatopardismo. Es necesario hacer un cambio distributivo, encarar una nueva etapa histórica con un proyecto de país que surja de líneas fundamentales en las cuales converja toda la comunidad para protagonizarla. Una nueva etapa que no esté desarraigada del origen y del patrimonio histórico argentino. Esta es la manera de respetar al hombre, su dignidad y su intangibilidad".

La invasión de una cultura degradada

Al analizar más profundamente el origen de la crisis argentina, el arzobispo de Santa Fe explicó que "permitimos que nos invadiera una cultura degradada, vaciada de todo valor, de toda dignidad. Mientras atentaban contra nuestra inteligencia, aceptábamos la mentira y nos dejábamos paso a la superficialidad y el sensorialismo. Nos rebajaban, nos degradaban intelectualmente y lo permitíamos. Gritábamos por los derechos mientras los sofocábamos".

A su criterio, se trata de una crisis religiosa, "porque se perdió la fe en Dios, la conciencia de la filiación divina del hombre y de la necesidad de vivir de acuerdo con las enseñanzas evangélicas". Luego aseguró que "no hay moralidad si ésta no es trascendente y procede de una verdad primera y absoluta. En un momento se afirmó la muerte de Dios, pero la muerte de Dios es la muerte del hombre, es Caín, son los hijos matándose entre ellos".

Por último, sostuvo que "la sociedad argentina se ha ido desmoronando porque no nos reconocemos como hermanos y, entonces, en esta situación caótica en que estamos no hay ningún punto de referencia en común. Todo esto lleva al conflicto y es el origen de los totalitarismos".

 

Agradecemos a
AICA, Agencia Católica Argentina de Noticias



 
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