1 de Enero de 2002
Mensaje del Presidente de la Conferencia Episcopal Argentina
Además...
CARDENAL BERGOGLIO: HAGAMONOS CARGO DE LA ESPERANZA
Desde Entre Ríos: ASUMIR ACTITUDES DE HEROICA GENEROSIDAD
EL EPISCOPADO LLAMA A LA EDIFICACION DE LA NUEVA ARGENTINA
Buenos Aires, ene 1 (AICA): El arzobispo de Paraná y presidente de
la Conferencia Episcopal Argentina, monseñor Estanislao Karlic, aseguró
hoy que "las sucesivas renuncias de los presidentes de la Nación,
nos muestran la extrema gravedad de la situación y el peligro de anarquía",
por lo que exhortó a los argentinos en general y a la dirigencia política
en particular a sentirse protagonistas "en la edificación de una
nueva Argentina" y a rechazar "la tentación del odio y la
violencia, que hiere y mata".
En un comunicado titulado "Perplejos pero no desesperados", el prelado
paranaense dice lo siguiente en nombre del Episcopado:
"El pueblo argentino asiste asombrado a los acontecimientos que han mostrado
la enorme profundidad de la crisis moral, que se manifiesta en la economía,
en la política y en toda la cultura. La falsa escala de valores de
un egoísmo de individuos y de grupos ha provocado la tragedia humana
que padecemos. Las sucesivas renuncias de los presidentes de la Nación,
nos muestran la extrema gravedad de la situación y el peligro de anarquía.
"Los obispos hacemos un urgente llamado a la responsabilidad de nuestro
pueblo y, en especial, de nuestra dirigencia política. Es necesario
renunciar a intereses personales o de partido, que no corresponden a la dignidad
de la vocación política. Se requieren dirigentes capaces de
gestos de grandeza, más aún, de sacrificios. Es absolutamente
necesario que los políticos no busquen sino servir al bien común,
es decir, el bien de todos y cada uno de los miembros de la comunidad nacional,
no sólo al nivel de la justicia, sino de la amistad social, que incluye
la solidaridad.
"Es indispensable que todo el pueblo se sienta protagonista en la edificación
de una nueva Argentina, y que rechace la tentación del odio y la violencia,
que hiere y mata.
"Es cada vez más urgente que toda la nación se ponga a
trabajar sobre algunos puntos fundamentales que se transformen en políticas
de estado indiscutibles, que tengan como privilegiados a los más pobres,
los enfermos, los jubilados, los desempleados.
"Sabemos que sólo Dios salva al hombre y a los pueblos. Oremos.
Oremos sin cesar y con humildad. Oren los niños, los enfermos, los
ancianos, los que sufren.
"Estamos
perplejos pero no desesperados, porque Dios es fiel y no abandona a sus hijos.
La esperanza no defrauda porque se funda en la promesa del amor gratuito de
Dios.
"El augurio de Año Nuevo, que hacemos de todo corazón a
nuestros hermanos, está sostenido en la esperanza, que nos hace capaces
de construir la paz, don de Dios y obra de los hombres, tesoro de los pueblos
grandes. La paz, tranquilidad del orden, se hace cada día desde la
verdad, la justicia y el amor.
"La Virgen María, Madre del pueblo argentino, acompañe
nuestros pasos y sostenga en alto nuestro espíritu".
CARDENAL BERGOGLIO: HAGAMONOS CARGO DE LA ESPERANZA
Buenos Aires, DIC 25 (AICA): El arzobispo de Buenos Aires y primado de la
Argentina, cardenal Jorge Bergoglio, instó anoche a los argentinos
a "hacerse cargo de la esperanza en medio de la desolación y la
destrucción de las puertas cerradas; y a poner el esfuerzo y la actividad
para construir".
En
su homilía en la Catedral Metropolitana, el purpurado porteño
exhortó particularmente a hacerse cargo de "los ancianos, que
son esperanza de un pueblo porque son sabiduría, y de los niños,
que esta cultura del consenso y de nivelar hacia abajo los tritura, les quita
la fe".
"Hagámonos
cargo de la esperanza. Eso es lo que quiero pedir esta noche, así de
sencillo -subrayó-. Jesús es la esperanza. Hagámonos
cargo de esa esperanza. Trabajando, rezando, adorando a Dios, luchando, no
bajando los brazos, buscando a quien se le cierran las puertas para abrirle
otras, buscando a los ancianos que tanto sufren y pedirles sabiduría.
Cuidando a los niños".
El texto completo de la reflexión de Noche Buena del Primado es el
siguiente:
"El pueblo que camina entre tinieblas vio una gran luz. Profecía
de Isaías. Promete en medio de las tinieblas una gran luz. Una luz
que es la esperanza del pueblo de Dios. Una luz que fundamenta su fe, su fidelidad
a Dios. Esa luz nace en Belén, es recogida por las manos materiales
de María, por el cariño de José, por la rapidez de los
pastores. Y ellos se hacen cargo de la esperanza de todo un pueblo.
"Se hizo cargo María en su soledad y en su sorpresa, cuando el
ángel le dijo: 'Nade es imposible para Dios', y ella creyó y
see hizo cargo de la esperanza. Si hizo cargo de la esperanza José,
cuando advirtiendo los signos de la maternidad y habiendo decidido dejarla
en secreto, escucha la voz del ángel y la toma consigo, en medio de
una incomprensión de su corazón. Se hicieron cargo esa noche
triste cuando todas las puertas estaban cerradas. Creyeron que ese niño
era la esperanza y se hicieron cargo en esa condición tan adversa.
Se hicieron cargo cuando acudieron al templo y reconocieron en esos dos ancianos
la sabiduría de todo el pueblo.
"José y María se hicieron cargo de la esperanza, frente
a la orden:'levántate, toma al niño y a su madre y huye al desierto,
lo quieren matar'. José y María se hicieron cargo de la esperanza
esos tres días de angustia cuando el niño se quedó en
el Templo, y ella después de tantos años vuelve a hacerse cargo
de la esperanza en el mediodía oscuro del calvario.
"Hoy se nos pide que frente a este niño que es la luz que ilumina
las tinieblas, que es la esperanza prometida, nos hagamos cargo como se hicieron
cargo ellos dos. Nos hagamos cargo creyendo que para Dios nada es imposible.
Nos hagamos cargo en medio de la desolación y la destrucción
de puertas cerradas. Poner nuestro esfuerzo y nuestra actividad para construir.
"Nos hagamos cargo de nuestros ancianos, que son esperanza de un pueblo
porque son sabiduría. Nos hagamos cargo de nuestros niños, que
esta cultura del consenso y de nivelar hacia abajo los tritura, les quita
la fe.
"Hacernos cargo de la esperanza es caminar junto a Jesús en los
momentos más oscuros de la cruz, en los momentos en que las cosas no
se explican, que no sabemos cómo van a seguir. Y hoy los argentinos
no nos explicamos muchas cosas, ni tampoco sabemos cómo van a seguir.
Hoy es bueno que mirando al niño, a María y a José sintamos
como una voz: 'levántense, tomen al niño y a su madre, caminen
el camino de la esperanza'.
"Hagámonos cargo de la esperanza. Eso es lo que quiero pedir esta
noche, así de sencillo. Jesús es la esperanza. Hagámonos
cargo de esa esperanza. Trabajando, rezando, adorando a Dios, luchando, no
bajando los brazos, buscando a quien se le cierran las puertas para abrirle
otras, buscando a nuestros ancianos que tanto sufren y pedirles sabiduría.
Cuidando a los niños.
"Hoy en medio de esa oscuridad de los argentinos amanece una luz, que
no es ni mengano, ni sultano, ni perengano, es Jesucristo. El únido
que da la esperanza que no defrauda. Hagámonos cargo de Jesucristo,
de esta esperanza con todas las consecuencias como se hicieron cargo María
y José. Y hoy quisiera rezarle con mi pueblo aquella oración
que una noche de Navidad triste hizo uno de los grandes poetas de nuestra
patria. Pidiéndole al Señor que nos conceda hacernos cargo de
nuestra esperanza".
ASUMIR ACTITUDES DE HEROICA GENEROSIDAD
Paraná,
DIC 25 (AICA): Los obispos de la provincia de Entre Ríos aseguraron
que "son horas en que todos, dirigentes y ciudadanos, en nuestro país,
debemos asumir actitudes de heroica generosidad; saber ser responsables, ahí
donde estamos, cumpliendo cabalmente con nuestros compromisos y deberes, sabiendo
hacer los
renunciamientos necesarios para servir mejor a los demás. Nuestra Patria
debe asentarse sobre cimientos sólidos, firmes, que perduren: verdad,
amor, justicia, solidaridad, sentido de fraternidad".
En el mensaje "Navidad, tiempo para el amor activo y concreto" -firmado
por el arzobispo de Paraná, monseñor Estanislao Karlic; el obispo
de Gualeguaychú, monseñor Luis Eichhorn; el obispo de Concordia,
monseñor Héctor Cardelli; y el obispo auxiliar de Paraná,
monseñor Juan Puígarri-, dicen lo siguiente:
"Se acerca ya la fiesta de Navidad. Fiesta del amor, fiesta en la que
se muestra de una manera especial el amor del Padre para con nosotros, sus
hijos: Jesús, hecho hombre, nacido en Belén, es el rostro mismo
de la misericordia y ternura de Dios. Él ha venido para reconciliarnos
y unirnos a todos como la verdadera familia de Dios que somos; que nos reconozcamos
como hermanos y así vivamos unidos por el amor mutuo, para que nos
ayudemos unos a otros, para que seamos solidarios, para que busquemos la verdad
y la justicia en todas nuestras actividades; para que vivamos en paz. Es lo
que se expresa en aquel canto de los ángeles 'Gloria a Dios en el cielo
y en la tierra paz a los hombres que ama el Señor'.
"Navidad, como todo nacimiento, indica un comienzo; algo nuevo. Es un
signo, una voz de esperanza.
"Todos somos conscientes de los momentos difíciles que vivimos
los argentinos. Por eso, como pastores, los obispos de Entre Ríos,
queremos estar junto a Uds. e invitarlos especialmente a mirar el Pesebre
de Belén. Encontrar en él ese mensaje de paz, de vida nueva,
de amor, de familia unida que irradia siempre. Encontrar en el a JESÚS,
el Hijo de Dios encarnado, que se ha hecho solidario con todo lo humano entrando
en nuestra historia. Los pastores lo encontraron. Eran pobres, marginados,
sufrientes. En el pesebre no encontraron riquezas ni soluciones a su situación:
pero volvieron alegres, cantando las maravillas del Señor. Jesús
les cambió el corazón, hizo de ellos hombres nuevos. Con nuevas
esperanzas, con entusiasmo, capaces de empezar algo nuevo.
"Desde nuestra fe sabemos que esto es una realidad: Jesús es el
Salvador, el Señor de la historia. Él está con nosotros,
es el Emmanuel. Nuestra Patria lo necesita y le imploramos: 'Jesucristo, Señor
de la historia, te necesitamos...'
"Son horas en que todos, dirigentes y ciudadanos, en nuestro país, debemos asumir actitudes de heroica generosidad; saber ser responsables, ahí donde estamos, cumpliendo cabalmente con nuestros compromisos y deberes, sabiendo hacer los renunciamientos necesarios para servir mejor a los demás. Nuestra Patria debe asentarse sobre cimientos sólidos, firmes, que perduren: verdad, amor, justicia, solidaridad, sentido de fraternidad. Es el espíritu que nos legaron nuestros próceres, que entregaron su vida por la Nación. Es el camino que encontramos en el Evangelio de Jesús.
"Para esto queremos proponerles que ofrezcamos a nuestras comunidades signos y espacios desde donde podamos participar en esta gran tarea de reconstrucción: la caridad y la oración. Pedimos, como un gesto y actitud de respuesta a las necesidades, a nuestras Cáritas diocesanas que busquen, en conjunto, con la ayuda y acompañamiento de todas las instituciones eclesiales o civiles que quieran sumarse a esta tarea, la manera de optimizar y acrecentar todos los programas de ayuda, asistencia y atención a los más pobres; especialmente, buscando la manera de crear fuentes de trabajo, producción, intercambio y trueque, a través de emprendimientos comunitarios, barriales, familiares, grupales, etc. Recordemos lo que nos dice Juan Pablo II: 'A partir de la comunión intraeclesial, la caridad se abre por su naturaleza al servicio universal, proyectándonos hacia la práctica de un amor activo y concreto con cada ser humano... Es la hora de una nueva ‘imaginación de la caridad’ que promueva, no tanto y no sólo la eficacia de las ayudas prestadas, sino la capacidad de hacernos cercanos y solidarios con quien sufre, para que el gesto de ayuda sea sentido no como una limosna humillante sino como un compartir fraterno' (cf. NMI 49-50).
"Exhortamos también a todas nuestras comunidades eclesiales a intensificar nuestra oración: invitamos a dedicar el día 28 de diciembre próximo, momentos de oración confiada, de ser posible ante el Santísimo Sacramento, y partir de este día, dedicar todos los viernes a la práctica del ayuno solidario y a la oración por nuestra Patria. El Señor nos escucha y sabrá darnos lo que necesitamos. Estos dos signos, amor y oración, no son poca cosa. Es el Señor mismo quien nos garantiza su eficacia: 'Si ustedes permanecen en mí y mis palabras permanecen en ustedes pidan lo que quieran y lo obtendrán' (Jn.15,7).
"Ponemos todas estas inquietudes y propuestas en las manos de María, nuestra Madre, la Virgen del Rosario y de la Concordia; Ella supo sufrir junto a Jesús muchas necesidades y pobrezas. Ella supo confiar en Dios y amar a Jesús siempre. Ella nos inspire hoy actitudes semejantes, para encontrar la paz y el bienestar que como hijos de Dios todos necesitamos".
"Nuestra bendición para todos. Feliz Navidad y que el Señor nos dé un nuevo año lleno de Gracias y dones!"
Agradecemos a
AICA, Agencia Católica Argentina
de Noticias
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