Obispo
de San Isidro
Mons. Jorge CASARETTO
Jueves 1 de Noviembre
de 2001
EL PROBLEMA DE LA ARGENTINA ES SOBRE TODO MORAL
(AICA): En la primera de una serie de cartas sociales que se propone escribir para reflejar su visión sobre la situación de la Argentina, el obispo de San Isidro y presidente de Cáritas Argentina, monseñor Jorge Casaretto, asevera que el problema del país "no es solo económico ni político. Es ante todo moral", porque "se ha desintegrado la escala de valores en la vida argentina".
Según el prelado, la situación "no sólo es seria para el presente sino que constituye una hipoteca social altísima". Se vive "una crisis de carácter ético agravado por el fuerte impacto de la droga, el alcohol, las armas y la falta de trabajo", que "va generando la pérdida de buenos hábitos de vida en una gran cantidad de gente".
"Sin un sistema educativo que responda a fondo a esta problemática, ¿cuántos años le llevará a nuestro país alcanzar la acotada meta de que todos sus habitantes puedan vivir con un mínimo de dignidad?", se preguntó.
Impresionante pobreza
Para evaluar el problema, lo primero que señala como un "indicador clave, aunque no el único", es lo social. En tal sentido, marca el "impresionante crecimiento de la pobreza", y da un ejemplo: "en la década del '70, cuando se gestaba en la Argentina un cielo violento, estábamos en alrededor de un 7% de pobreza. Hoy llegamos a cerca del 40%".
Explica luego que "la pobreza encuentra su principal factor de crecimiento en la falta de trabajo. La desocupación ha generado la aparición de los nuevos pobres, personas de clase media que de pronto se encuentran casi sin recursos y que subsisten con la ayuda de familiares y amigos". A ello se agrega "la droga y el alcohol, y la posesión de armas, que son factores multiplicadores de deshumanización e inseguridad".
En cuanto a lo educativo, los más necesitados "no se adaptan al sistema vigente" y "ya desde muy chicos quedan al margen de la educación. Lo lógico hubiera sido que ante una pobreza creciente el sistema hubiera elaborado respuestas acordes. Contrariamente a lo esperado, la educación no atenúa el proceso de polarización social".
Exclusión social
Al dar su parecer acerca de la "exclusión social", afirma que "las diferencias sociales, económicas y culturales son cada vez mayores. Hay un pequeño grupo de ricos cada vez más ricos y una mayoría pobre cada vez más pobre, a la que se va sumando la alicaída ex clase media argentina".
"Los pobres -agrega- hoy son los excluidos del sistema. En el antiguo esquema se trataba de escalar dentro de los estamentos sociales. En la sociedad actual, posindustrial, se trata de 'entrar' en el círculo de la inclusión. Se ha pasado de una lucha de 'los de abajo' a una lucha de 'los de afuera'".
Enfermedad espiritual
Más adelante, monseñor Casaretto señala que "uno de los males más grandes que hemos arrastrado desde hace mucho tiempo es el de la corrupción. Muchos creyeron que la democracia iba a posibilitar niveles de participación social que se expresaran en organismos de control. La realidad nos mostró que la corrupción llegó a contaminar incluso a miembros del poder judicial".
Ello generó "un gran divorcio entre el pueblo y los dirigentes, con la lógica pérdida de confianza y decepción. El pueblo descree de la política, del sindicalismo, de la justicia, etc. El así llamado voto castigo de las últimas elecciones ha sido una muestra muy fuerte de esta falta de credibilidad".
Por lo tanto, "seguramente todo este conjunto de elementos convergentes concluyen en una situación anímica de desaliento y de depresión colectiva. Estamos ante una verdadera enfermedad espiritual".
Culpables
Al ensayar una explicación sobre los culpables de la crisis, el pastor sanisidrense subraya que "la responsabilidad es fundamentalmente nuestra. En todo caso, sabiendo que el mundo es como es, y conociendo las injusticias propias de los sistemas materialistas vigentes, tenemos que convenir en que nuestras dirigencias no estuvieron a la altura de las circunstancias.
"Insisto -añade-: el problema es cultural. Es el núcleo de valores, es la dimensión ética la que está enferma".
Para concluir su primera carta social, el titular de Cáritas deja una reflexión que considera "una buena noticia": "si el problema de la Argentina fuera sólo económico, lo podrían arreglar únicamente los economistas o quienes detentan algún poder. Como el problema es cultural, sobre todo ético, la conclusión es simple: todos podemos y debemos hacer algo".
"Por más difícil que se nos presente una situación -finaliza-, nunca dejemos de buscar la salida ni de luchar hasta el último momento. ¡Seamos crativos! Aun cuando todo parezca perdido, usemos la imaginación".
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