Arquidiócesis
de Mendoza
Sábado 15 de Setiembre de
2001
ALGO NUEVO, ATREVIDO Y AUDAZ QUE ACABE CON LA MISERIA
Mendoza, SET 20 (AICA): El arzobispo de Mendoza, monseñor José María Arancibia, aseguró que la profunda y generalizada crisis que padece la Argentina requiere algo nuevo, atrevido y audaz que acabe con la situación de miseria que no estamos dispuestos a ocultar. Aclaró además que la crisis no es sólo coyuntural, sino histórica, dado que supone un largo proceso de deterioro de nuestra moral social, y pone en peligro la identidad e integridad de la misma nación.
En su reflexión durante el Encuentro por Mendoza, que se efectuó el pasado 15 de setiembre, el prelado sintetizó la esencia de los tres últimos documentos del Episcopado y, parafraseándolos, propuso afrontar con grandeza nuestra situación actual, con una respuesta inédita, que nos permita recuperar la nación que queremos ser.
Tras subrayar que más allá de los factores externos la crisis también es nuestra, el Arzobispo enumeró una serie de circunstancias que, a su entender, han incidido en este contexto:
a) La democracia (restablecida hace más de 17 años) olvidó su misión de recrear la sociedad Argentina que había sido enfrentada y herida por desencuentros y luchas fratricidas.
b)
Las falsas ideologías del estatismo y del crudo liberalismo
que imperan sucesivamente en nuestro país son causa de graves enfermedades
sociales, porque ninguna de ellas respeta a la persona humana.
c) La acción política parece esterilizarse por una afanosa búsqueda personal y sectorial de poder y riqueza, divorciada del pueblo y sus necesidades, que se deja pervertir por grupos económicos o financieros que la hacen instrumento de sus intereses.
d)
Los partidos políticos se están desdibujando (falta escala de
valores; selección de los mejores y más aptos para los cargos
públicos).
e)
La dirigencia argentina padece de una prolongada e intensa crisis de valores
que repercute en las instituciones y en el resto de la sociedad, que llevan
a la desconfianza e impiden alcanzar el bien de la comunidad entera. El individualismo,
la corrupción y la impunidad parecen permanecer con gente que se aferra
a sus cargos.
f) La educación está empobrecida y la cultura comunicacional nos invade con propuestas frívolas que no condicen con la dignidad del hombre; la cultura ha perdido los valores que nos dieron existencia.
g) Los problemas económicos son graves y nos deben preocupar porque son un problema humano (con un nombre y un rostro), y porque persisten y se extienden aumentando la gran deuda social de los argentinos.
Recomendaciones para todos
En otro momento de su alocución, monseñor Arancibia exhortó a toda la sociedad a asumir actitudes y acciones apropiadas tendientes a recobrar el espíritu de grandeza, fundado en los valores cristianos y en las reservas morales de nuestro pueblo, y desde ellos, trabajar unidos por el bien común; convertir el corazón, dejando de lado para siempre el individualismo y la búsqueda de privilegios personales o sectoriales; y fomentar los lazos de pertenencia solidaria a la comunidad, y emprender acciones que generen esperanza en todos.
Instó, asimismo, a realizar ciertos cambios:
a)
La democracia debe ser renovada a través de: la primacía de
los valores, la sensibilidad a los problemas sociales, y el crecimiento sostenido
y solidario que privilegie a los más necesitados. De una amplia red
social ya generada para dar respuesta a la crisis (en lo sectorial y local:
barrio, municipio, parroquia), pueden surgir aun más dirigentes aptos,
sensibles al bien común, y capacitados para la renovación de
las instituciones.
b)
El mundo de la política debe ser recreado como principal
instrumento de gestión del bien común, y por tanto, responsable
de dirigir y encauzar la economía, permitiendo instaurar un orden justo,
basado en la dignidad del ser humano y la equidad social, y no en las imposiciones
de los grupos de poder.
c) El mundo de la cultura debe recuperar los valores que nos dieron existencia, lo que supone desarrollar una educación promotora de la persona humana. Sólo asumiendo una vida de auténtica justicia y libertad, se podrá construir una sociedad justa y equitativa, done reine la paz y la seguridad.
d) Los vínculos sociales deben ser recompuestos en el seno mismo de la familia, fundamento de la sociedad, y en los demás ámbitos (barrio, municipio, trabajo, profesión).
También pidió a cada sector de la sociedad que tome las medidas que le competen en el quehacer diario. A saber:
a)
Los cristianos: cotejando la conducta social con el Evangelio, asumiendo el
rol que les corresponde, incluso a costa de grandes sacrificios.
b) Los pastores: iluminando desde la doctrina social de la Iglesia la situación del país, y procurando que los fieles laicos la apliquen a la realidad, actuando según la responsabilidad que les toca.
c) Los dirigentes de la sociedad: actuando con magnanimidad, dejando
de lado intereses personales o sectoriales; sirviendo al país con un
compromiso y virtudes superiores, que permitan recobrar la confianza y alcanzar
en bien de la comunidad entera.
d)
Los que más tienen: actuando según el principio básico
de la moral de que el derecho de propiedad no debe ejercerse en detrimento
de la utilidad común.
e) Los trabajadores de todos los sectores: ejercitando sus derechos según el principio del bien común.
Estuvieron presentes, entre otros, los candidatos provinciales a senadores nacionales Raúl Baglini (Alianza), Carlos Balter (PD), María Angélica Escayola (Polo Social), Aldo Giordano (Fiscal), Patricia Gutiérrez (PI-ARI) y Jorge Pardal (PJ).
|
|
|
|
|
|
|
|
![]() |
Jóvenes de Acción
Católica Argentina
Arquidiócesis de Rosario
|