Arquidiócesis
de Buenos Aires
Arquidiócesis
de Mendoza
Arquidiócesis
de Corrientes
Arquidiócesis de Buenos Aires
Miércoles 12 de Setiembre de
2001
CONMOVEDOR REZO INTERRELIGIOSO POR LA PAZ Y LA JUSTICIA
Representantes de distintos cultos rezaron hoy por la paz y la justicia en la Plaza de la República, y oraron por los familiares de las víctimas del atentado terrorista perpetrado ayer en los Estados Unidos. El momento culminante fue el silencioso saludo de la paz en el que se estrecharon todos, y al que también adhirieron funcionarios y los muchos fieles que se acercaron hasta el Obelisco para expresar su repudio por la barbarie.
Estuvieron, entre otros, el presidente de la Nación, doctor Fernando de la Rúa; el gobernador de Buenos Aires, doctor Carlos Ruckauf; el jefe de Gobierno porteño, doctor Aníbal Ibarra; el ex presidente Raúl Alfonsín, gran parte del gabinete nacional y legisladores de distintas vertientes partidarias.
En representación del Episcopado argentino estuvo su secretario general, monseñor Guillermo Rodríguez-Melgarejo.
Hay que ser custodio de los demás
El arzobispo de Buenos Aires y primado de la Argentina, cardenal Jorge Bergoglio, elevó su oración a Dios recordando que la violencia nos hace matar al hermano y la soberbia nos hace responder como aquel día: ¿acaso soy yo el custodio de mi hermano?
Padre -prosiguió-: como pueblo estamos aquí reunidos, hijos tuyos, hermanos entre nosotros. Te pedimos la paz. Que quites la violencia suficiente de nuestro corazón y nos hagas entender que cada uno de nosotros es custodio de su hermano.
Pidió al Cielo que aparte del corazón, de la familia y de los pueblos todo tipo de violencia y que enseñe que la paz es obra de la justicia, la justicia que empieza con este deber ser custodio de mi hermano.
Tras rezar la oración de San Francisco de Asís, el purpurado porteño repitió: quita la violencia de nuestros corazones y transfórmanos en custodios de nuestros hermanos.
Cada uno a su modo
Los representantes de los otros cultos oraron a su modo y pidieron paz para los pueblos y fomentar la hermandad. El rabino Ari Stocman leyó los salmos 49 y 86, a lo que la concurrencia respondió: Señor, ayúdanos a vivir en paz y con justicia.
El hindú Swani Pareshamanda, en tanto, sostuvo que el respeto a la vida debe ser la norma básica de la sociedad, porque si no existe, no hay paz; y el budista Oscar Fernández convocó a unirse por construir un mundo libre de hambre, violencia y sufrimiento.
Por su parte, el imán Ibrahim Al - Alfi repudió el ataque violento a los Estados Unidos y enfatizó que el Islam es ajeno a este tipo de ataque, porque repudia el terrorismo, la violencia y la opresión a los pueblos. Reclamó, sin embargo, el derecho de los musulmanes a vivir en paz en cualquier sociedad del mundo.
También hicieron su invocación particular de paz y justicia el pastor evangélico Rubén Gutierrez, el obispo anglicano David Leake y un arzobispo ortodoxo.
Arquidiócesis
de Mendoza
Miércoles 12 de Setiembre de
2001
TODOS Y CADA UNO SOMOS RESPONSABLES DE LA PAZ
El arzobispo de Mendoza, monseñor José María Arancibia, fue otro de los pastores argentinos que reflexionó acerca de los ataques terroristas de ayer en los Estados Unidos. Dijo que Todos y cada uno somos responsables de la paz. Además, convocó al acto interreligioso que se realizará mañana, a las 21, en la iglesia de Santiago Apóstol y San Nicolás. El siguiente es el texto completo de su mensaje:
Los violentos y trágicos acontecimientos que han pasado en New York y Washington DC han provocado espanto y dolor. La inquietud interior causada por los ataques terroristas, la ansiedad de conocer los hechos, las conjeturas y los comentarios, la incertidumbre que se cierne sobre la situación internacional, deben movernos a la reflexión.
La violencia no es una solución o es solución ilusoria. Es imposible conciliar la violencia con la justicia y la paz.
Nada eficaz y duradero se puede construir para el bien del hombre y de los pueblos, si no es sobre la mutua concordia, el respeto de los derechos recíprocos, el diálogo paciente y constructivo. Una vez más la historia enseña que somos vulnerables y frágiles; que es preciso dejar espacio y tiempo a la razón, al respeto, al amor fraterno. Nos dirigimos por eso a todos los hombres de buena voluntad para que no se deje de intentar nada, en orden a solucionar las controversias, superar las dificultades, y promover el diálogo para la paz.
Todos y cada uno somos responsables de la paz.
Todos y cada uno estamos llamados a construir, con las armas del amor y de la fraternidad, una paz justa y duradera.
Ruego
por el descanso eterno de las víctimas y por el consuelo para sus familias.
Con otras tantas voces repudio este atentado. Manifiesto mi confianza en el
hombre y en su capacidad de ser y mantenerse hermano, con la ayuda de Dios.
Como arzobispo de Mendoza exhorto a todas las comunidades parroquiales, educativas
y religiosas, y movimientos e instituciones, para que oren por la paz en el
mundo. Invito a que nos acompañen al acto interreligioso en el que,
los representantes de diversas confesiones nos congregaremos para rezar una
Oración por la Paz , en la Iglesia de Santiago Apóstol
y San Nicolás, Sarmiento 150 Ciudad, el jueves 13 de septiembre, a
las 21.
Arquidiócesis
de Corrientes
Miércoles 12 de Setiembre de
2001
RESPETAR LA VIDA ES UNA EXIGENCIA DE LA PAZ
El arzobispado de Corrientes repudió enérgicamente los atentados terroristas en los Estados Unidos, y recordó que Juan Pablo II, en varias oportunidades, advirtió sobre los peligros de la cultura de la muerte.
En este sentido, un comunicado de la oficina de prensa del Arzobispado señala que las manifestaciones de la cultura de la muerte (entre ellas el terrorismo) deforman la verdadera luz de la conciencia y se producen cuando se conjugan ciertas teorías antropológicas y éticas del comportamiento con la exageración de la libertad.
Cita luego el artículo 2304 del Catecismo de la Iglesia Católica, que se refiere a la defensa de la paz: El respeto y el desarrollo de la vida humana exigen la paz. La paz no es sólo ausencia de guerra, y no se limita a asegurar el equilibrio de fuerzas adversas. La paz no puede alcanzarse en la Tierra, sin la salvaguardia de los bienes de las personas, la libre comunicación entre los seres humanos, el respeto de la dignidad de las personas y de los pueblos, la práctica asidua de la fraternidad. Es, dice San Agustín, la tranquilidad del orden. Es obra de la justicia y efecto de la caridad.
Tras poner el énfasis en la necesidad de evitar la guerra, el Arzobispado, citando el docuemnto conciliar Gadium et Spes, subraya: Todo ciudadano y todo gobernante están obligados a empeñarse en evitar las guerras. Sin embargo, mientras exista el riesgo de guerra y falte una autoridad internacional competente y provista de la fuerza correspondiente, una vez agotados todos los medios de acuerdo pacífico, no se podrá negar a los gobiernos el derecho a la legítima defensa.
Arquidiócesis
de Bahía Blanca
Viernes 14 de Setiembre de
2001
MONS. GARCIA: ES UN HECHO INCALIFICABLE DE INHUMANA VIOLENCIA
El arzobispo de Bahía Blanca, monseñor Rómulo García, se manifestó profundamente conmovido por los trágicos acontecimientos que afligen a los Estados Unidos y dijo compartir con todo el mundo el dolor por este hecho incalificable de inhumana violencia.
El prelado bahiense convocó a los fieles católicos y a toda persona de buena voluntad a orar al Señor omnipotente y misericordioso por los que han muerto, para que les conceda la vida eterna, y por sus seres queridos para que encuentren el consuelo y la paz en este momento terrible para sus vidas.
Asimismo invitó a acompañar con la plegaria a los innumerables heridos, y a tantas familias afectadas por este repudiable siniestro.
Que nuestra oración incluya también a los gobernantes de ese país y a todos los gobernantes del mundo, para que tengan la luz y serenidad necesarias en estos momentos de desconcierto, y así el diálogo y la sensatez prevalezcan, a fin de que el mundo pueda iniciar este Tercer Milenio con una esperanza de paz cierta y genuina.
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Jóvenes de Acción
Católica Argentina
Arquidiócesis de Rosario
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