El clero de la Arquidiócesis de Corrientes
en comunión con Mons. Domingo CASTAGNA
Miércoles 5 de Setiembre de
2001
LA SITUACION DE INJUSTICIA ES ATERRADORA
Corrientes, SET 5 (AICA): El clero de la arquidiócesis de Corrientes, dice que la situación de injusticia, que se instaló en nuestra sociedad, creció hasta alcanzar dimensiones aterradoras, y advirte que el pueblo de la provincia padece momentos de intensa incertidumbre y amargo dolor.
En un mensaje titulado No podemos callar lo que hemos visto y oído -dado a conocer en la localidad de Paso de la Patria en íntima comunión con el arzobispo local, monseñor Domingo Castagna-, los sacerdotes analizan la situación de Corrientes y aseguran que la pobreza no es casual sino el producto de estructuras sociales y políticas que hunden sus raíces en el pecado del egoísmo y la ambición desmedida de algunos sectores de la sociedad.
En este sentido, hacen eco de la encíclica Populorum Progressio, en la que se señala que el lujo de unos pocos se convierte en insulto contra la miseria de la gran mayoría, y del documento de Puebla, que habla de una situación de pecado social, de gravedad tanto mayor por darse en países que se llaman católicos y que tienen la posibilidad de cambiar.
Es el momento de los gestos honestos, es la hora que nadie debe dejar pasar, ya que su desaprovechamiento constituiría una imperdonable traición histórica. Nos duele -subrayan en otro párrafo- que los más pobres sean esquilmados de lo poco que poseen envileciendo su jornal con maniobras ilegales e irresponsablemente toleradas.
El clero correntino considera que el Certificado de Cancelación de Obligaciones (CECACOR) no contribuye a paliar la gravísima situación de los más pobres como se pensaba, dado que la especulación sin entrañas lo está envileciendo en provecho de una delincuencia individualizada e intocada.
Señala, asimismo, que su cobro representa una disminución efectiva del salario de los trabajadores correntinos de hasta el 40%, producto de la combinación entre el propósito del Estado provincial de reducir el gasto público y el deseo de algunos grupos desahogados de obtener dinero a través de la especulación inmoral por medio de corredores (arbolitos, casas de cambios, etc.), que compran y venden CECACOR.
Este fenómeno de la depreciación del salario alcanza, también, de manera alarmante a no pocos empleados del sector privado -puntualiza-. Son de conocimiento público las empresas que no aceptando CECACOR como moneda de pago para compras y servicios, sin embargo, valiéndose de la especulación se proveen de CECACOR cancelando con ellos la totalidad del salario de sus empleados. De esta manera el asalariado recibe, nominalmente, el monto acostumbrado, pero en realidad sus ingresos se ven disminuidos en un gran porcentaje, lo que trae aparejado el enriquecimiento deshonesto de sus empleadores.
Por último, y ante el número de personas que se ven perjudicadas en este juego, los sacerdotes correntinos se preguntan: ¿se puede especular a ese nivel sin tener el consentimiento y hasta la complicidad del poder político?; ¿son las leyes del Mercado las que regulan el precio del CECACOR, o es el capricho de personas inescrupulosas que aprovechando su situación de poder imponen al pueblo una nueva cruz?, ¿es probable que la situación de caos financiero y la tranquilidad que otorga la impunidad haya hecho de Corrientes el lugar propicio para el lavado de dinero mal habido?
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