Nuestros
Pastores
y
la Clonación Humana
La clonación humana, grave amenaza contra la vida: afirma el Papa
Declaración de los Médicos Católicos Sobre Clonación Humana
Genética sin ética: grave amenaza para el hombre; advierte el Papa
La
clonación humana, grave amenaza contra la vida: afirma el Papa
Reacción al experimento realizado por un laboratorio
privado en EE. UU.
CIUDAD DEL VATICANO, 28 noviembre 2001 (ZENIT.org).- Juan Pablo II calificó este miércoles los experimentos de clonación humana como una amenaza programada científicamente contra la vida humana.
El pontífice pronunció estas palabras tres días después de que un laboratorio privado estadounidense anunciara la clonación del primer embrión humano.
«El verdadero humanismo no puede admitir nunca métodos y experimentos que constituyen amenazas programadas de manera científica y sistemática contra la vida humana», afirmó el Santo Padre.
Al saludar al final de la tradicional audiencia general semanal a un grupo de doctores de la Escuela Médica de Hospitales de Roma, el Papa les alentó a «defender sin compromisos la vida y la dignidad de la persona, en el respeto de la ley moral».
El lunes pasado la Sala de Prensa de la Santa Sede publicó un comunicado en el que denunciaba «el carácter dramático» y «la gravedad» moral del experimento de clonación humana.
Se ha creado un ser humano, en estado todavía de embrión, y después ha sido eliminado, constataba el documento vaticano, que sugiere más bien como futuro para la medicina la experimentación con células estaminales extraídas de adultos, senda que científicamente se ha demostrado válida y que respeta la dignidad de la vida humana.
El anuncio de la clonación del primer embrión humano fue realizado este domingo por el laboratorio estadounidense Advanced Cell Technologies (ACT) en un artículo publicado en el «Journal of Regenerative Medicine».
DECLARACION DE LOS MEDICOS CATOLICOS SOBRE CLONACION HUMANA
Buenos Aires, NOV 30 (AICA): El Consorcio de Médicos Católicos manifestó su más absoluto y total rechazo a las experiencias de clonación humana, sobre todo las conocidas días pasados en los Estados Unidos. El siguiente es el texto completo de la declaración que firman los doctores Carlos Carranza Casares, Carlos Abel Ray y Susana Paz de Vaucheret, presidente, vicepresidente y secretaria de la entidad, en ese orden:
En reunión especial del día 27 de noviembre del corriente año de 2001 el Consorcio de Médicos Católicos ha emitido con la unanimidad de los presentes, una declaración en la que expresa el más absoluto y total rechazo a todas las experiencias que se están realizando en diferentes países del mundo con clonaciones humanas y en especial con los recientes trabajos realizados aparentemente con éxito, en los Estados Unidos y publicados en el Journal of Regenerative Medicine.
Técnicas
La clonación humana consiste en producir artificialmente individuos genéticos absolutamente idénticos a su o sus progenitores. Hay varias técnicas para conseguir esos resultados. Simplificando son:
a) Por división (fisión) en dos del huevo o zigoto, célula ésta resultado de la unión de un espermatozoide con un óvulo. La naturaleza a veces produce la división del huevo en dos seres que serán los llamados gemelos idénticos. Artificialmente se está imitando a la naturaleza y se han hecho ya experiencias para producir en el laboratorio seres idénticos a partir de la fisión del huevo unicelular. En estos casos, hay primero reproducción sexual para la formación del huevo con la suma de los 23 cromosomas del espermatozoide y los 23 del óvulo. Pero luego se hace la intervención técnica que divide artificialmente a esa célula . En el año 1993 en la George Washington University se hicieron experiencias exitosas, que luego fueron prohibidas por el Comité de ética de la Universidad.
b) Por clonación propiamente dicha, que consiste en la transferencia del núcleo de una célula somática ( no sexual, con 46 cromosomas ) a un óvulo al que previamente se le ha extirpado el núcleo . En el laboratorio se estimula este óvulo con el núcleo injertado y se produce así una nueva célula que comienza a dividirse para formar un embrión. De esta manera se crea un ser sin que haya existido reproducción sexual . El núcleo somático introducido tiene los 46 cromosomas y el ADN de la célula somática y por lo tanto el embrión y el nuevo ser será genéticamente idéntico al ser humano - varón o mujer- que donó el núcleo somático. Eso es lo que se hizo en el año 1997 en Escocia en veterinaria cuando se formó la oveja Dolly. Esto es lo que se acaba de realizar en el laboratorio privado estadounidense Advanced Cell Tecnology (ACT), creando por clonación un embrión humano.
Fines
Estas experiencias se pueden realizar con fines reproductivos o con fines mal llamados terapéuticos. En la clonación reproductiva se crean seres absolutamente idénticos a sus progenitores para satisfacción o egocentrismo del ser donante del núcleo somático o para tener en la congeladora un ser idéntico al que nazca, para donarle órganos o tejidos si los llega a necesitar. En la clonación mal llamada terapéutica se crean embriones humanos para luego usar sus tejidos para tratar de curar diversas enfermedades (Alzheimer, ciertos tipos de diabetes, alteraciones medulares, etc). Las recientes experiencias y los científicos argentinos y extranjeros que las apoyan, se basan en que -aunque se destruyan embriones humanos- no debe pararse a la ciencia en su búsqueda de nuevas terapéuticas para esas y otras enfermedades.
Pero el Consorcio destaca enfáticamente que para tratar de curar ese tipo de enfermedades se puede experimentar lícitamente y sin problemas éticos con células llamadas "stem cells" o estaminales que se encuentran en diversos tejidos (cordón umbilical, médula ósea, tejido adiposo, etc.) y que bien tratadas pueden evolucionar en forma particular para originar por ejemplo el tejido hemático o muscular que se necesita.
Aspectos médicos y éticos
Todo tipo de experiencias con embriones humanos son absolutamente ilícitas pues atentan contra la dignidad del ser humano. Desde que se unen el espermatozoide y el óvulo ya hay un huevo, ser humano unicelular que empieza a dividirse y a crecer hasta llegar a tener los 3 mil millones de células del ser adulto. Esto está absolutamente demostrado por las experiencias de fertilización artificial. Por ello, experimentar, congelar o clonar a ese pequeño embrión -llamado blastocisto cuando a los 10 días de vida consta de 200 ó 300 células- es la destrucción y muerte de un verdadero ser humano.
La clonación humana con fines reproductivos es denigrante y discriminatoria para el nuevo ser. La clonación terapéutica (así mal llamada) trata de curar enfermedades matando embriones humanos. Se trata de experiencias aberrantes desde el punto de vista antropológico porque degradan a la condición humana. Si a ello se le agregan convicciones éticas y religiosas, que sostienen que sólo Dios es el creador y dueño de la vida humana, la ilicitud de estas experiencias es aún más destacable.
Legalmente
En la Unión Europea están prohibidas las experiencias de clonación humana. La Cámara de Representantes estadounidense ha prohibido otorgar fondos federales para estos trabajos. En la Argentina el Decreto 200/97 prohíbe estas experiencias. El Gobierno Nacional, el 26 de Noviembre de 2001, ha emitido una declaración también condenatoria que dice: "Tales prácticas y las experimentaciones que se realicen en el mismo sentido, son claramente violatorias del respeto irrestricto que es debido a la dignidad de la persona humana y contravienen principios éticos fundamentales".
El Consorcio de Médicos Católicos invita a los médicos y a la población en general a que rechacen la clonación humana y propicia que con urgencia se apruebe en la Argentina una ley que prohíba estas experiencias aberrantes.
Genética
sin ética: grave amenaza para el hombre; advierte el Papa
Mensaje a la Semana Social de los católicos en
Francia
CIUDAD DEL VATICANO, 26 noviembre 2001 (ZENIT.org).- «Hoy día la dignidad del hombre está amenazada», constató con grave preocupación Juan Pablo II este fin de semana al afrontar en un articulado mensaje los nuevos desafíos que plantea la investigación con embriones humanos.
«Hoy día surge una nueva tentación: la de arrogarse el derecho de fijar, de determinar el umbral de humanidad de una existencia singular», constata el pontífice.
Son palabras contenidas en un mensaje que el Santo Padre dirigió a Michel Camdessus, presidente de la Semana Social de los católicos en Francia, que se celebró del 23 al 25 de noviembre en París, con el tema «Biología, medicina y sociedad, ¿qué haremos con el hombre?».
La misiva pontificia dirigida al ex director general del Fondo Monetario Internacional y actual miembro del Consejo Pontificio para la Justicia y la Paz, si bien fue escrita el 15 de noviembre, fue hecha pública en el encuentro, en vísperas de que un laboratorio privado de Estados Unidos anunciara este domingo la clonación del primer embrión humano.
El pontífice constata que cuando la ciencia «experimenta» con embriones humanos o cuando los «produce» por clonación, está manejando los destinos de personas humanas.
«Desde el momento en que el óvulo es fecundado, se inaugura una nueva vida que no es la del padre ni la de la madre, sino la de un nuevo ser humano que se desarrolla por sí mismo --recordó--. Jamás llegará a ser humano si no lo ha sido desde entonces».
«La genética moderna muestra que desde el primer instante se encuentra fijado el programa de lo que será ese viviente: una persona, un individuo con sus características ya bien determinadas», añadió citando el número 60 de su encíclica sobre la vida, la «Evangelium Vitae» (25 de marzo de 1995).
«Esto exige un respeto absoluto del ser humano, desde su fase embrionararia hasta el final de su existencia», aclaró.
Se trata, asegura, de un «ser que no puede ser considerado como un objeto o material de experimentación. Del mismo modo, es necesario tratar con respeto las células germinales humanas, en virtud del patrimonio humano del que son portadoras».
«Las hipotéticas ventajas para la humanidad o para el progreso de la investigación no pueden de ningún modo constituir un criterio decisivo de bondad moral», advierte el obispo de Roma.
Un ejemplo claro de esta amenaza, explicaa, es la práctica, común en numerosos países, «de descartar a las personas con discapacidades congénitas, que provocan el diagnóstico de pre-implantación y un desarrollo abusivo del diagnóstico prenatal».
Se trata «de auténtico eugenismo que lleva a una especie de anestesia de las conciencias, hiriendo gravemente además a las personas con discapacidades congénitas o a quien las acoge».
Por eso, el Papa Wojtyla aclara: «El desarrollo con objetivos selectivos del diagnóstico prenatal, el diagnóstico de pre-implantación, así como la utilización, la producción y la destrucción de embriones humanos con el simple objetivo de experimentación y obtención de células estaminales, constituyen graves atentados contra al respeto absoluto de toda vida y contra la grandeza de todo ser humano, que no depende de su aspecto exterior o de los lazos que mantiene con otros miembros de la sociedad».
El
pontífice concluye invitando a los legisladores y a los políticos
a intervenir, pues se trata de «una cuestión que sobrepasa la
simple esfera científica»
«A la autoridad pública le corresponde el deber de actuar de
manera que la ley civil sea reglamentada según las normas fundamentales
de la ley moral en todo lo que concierne a los derechos del hombre, de la
vida humana, y de la institución familiar»
«El porvenir del hombre y de la humanidad está en parte ligado a su capacidad para examinar rigurosamente las diferentes cuestiones bioéticas a nivel ético, sin tener miedo de poner en tela de juicio comportamientos que se han hecho corrientes».
Para despejar toda duda, el Papa hace en el texto un inciso dejando claro que «la Iglesia católica alienta la investigación en biomedicina cuando está orientada a la prevención y la curación de enfermedades, el alivio del sufrimiento y el bienestar del hombre».
Sabe que «si la investigación es llevada de una manera verdaderamente científica, siguiendo las normas de la moral, nunca estará realmente en conflicto con la fe»
Al mismo tiempo, «la Iglesia no ignora la complejidad en ocasiones dramática de situaciones vividas dolorosamente por las personas, asimismo es consciente de las presiones ejercidas por poderosos intereses económicos».
Agradecemos a
AICA, Agencia de Católica de Noticias
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