Durante las últimas semanas la OTAN ha estado al centro de las noticias debido al ingreso de tres nuevos miembros y a su papel en la ex-Yugoslavia. Además, dentro de pocas semanas se celebra el cincuenta aniversario de su fundación. A continuación presentamos una breve descripción de la organización y algunos de los temas de debate sobre su futuro.
Historia y estructura
En abril de 1949 doce países que habían
luchado en la guerra contra Hitler, y que en ese momento sentían
la amenaza de la agresión soviética, formaron una alianza
militar, la OTAN. Aparte de países europeos los miembros contaron
con la participación de Canadá y Estados Unidos. En 1952
Turquía y Grecia se unieron a la alianza y en 1955 Alemania Occidental.
Más adelante, en 1982, España entró a formar parte
del grupo. Hace pocos días, el 12 de marzo, tres países que
recientemente salieron del bloque controlado por la Unión Soviética,
Polonia, la República Checa y Hungría, entraron en las filas
de la OTAN para llevar el número total de miembros a 19.
Durante la última década, debido al fin de la Guerra
Fría, los gastos militares han disminuido. Por ejemplo, la OTAN
ha reducido sus gastos en un 22%. Sin embargo, el peso militar de los países
miembros de la OTAN es considerable. En cuanto a la proporción de
los gastos militares en el mundo la OTAN contó en 1996 con el 57,4%,
comparado con el 48,3% de 1985.
Actualmente los 19 miembros de la alianza cuentan con alrededor de dos millones y medio de soldados, más de quince mil tanques y casi cinco mil aviones de guerra.
La autoridad suprema de la alianza la ostenta
el Consejo del Atlántico Norte que está bajo el control de
los políticos de los países miembros. Existe un Secretario
general, actualmente el español Javier Solana, que tiene como misión
dirigir y coordinar el proceso de consultas entre los aliados. El Comité
Militar es la más alta autoridad militar de la OTAN y está
compuesto por los jefes de Estado Mayor de todos los aliados.
Algunos cambios recientes
Durante la Guerra Fría no había
dudas sobre el enemigo contra el que la OTAN enfocaba sus esfuerzos. Con
el fin de la amenaza del comunismo comenzó un período de
reflexión sobre el futuro papel de la alianza. Aunque el reciente
desacuerdo entre la OTAN y Rusia sobre Serbia ha causado tensiones, las
relaciones con Rusia han mejorado en los últimos años hasta
el punto que en mayo de 1997 se firmó un acuerdo entre la OTAN y
Rusia en el cual se declaró que los dos no se consideraban como
adversarios y se comprometían a fomentar la cooperación entre
sí. En enero de 1994 nació La Asociación por la Paz
(Partnership for Peace), una iniciativa en la que participan prácticamente
todos los países europeos y las ex repúblicas soviéticas.
En adición a los 19 miembros de la OTAN otras 27 naciones participan
en la Asociación por la Paz. Esta agrupación establece vínculos
de la OTAN con cada socio y facilita el intercambio en cuestiones de seguridad.
Su logro más tangible ha sido la creación de SFOR (Stabilization
Force), la fuerza multinacional dirigida por la OTAN para el mantenimiento
de la estabilidad en Bosnia. Esta fuerza cuenta con 30.000 soldados, de
la OTAN y 18 otros países fuera de la alianza, incluída Rusia.
También en 1994 la OTAN afirmó su intención de apoyar
las misiones de paz autorizadas por las Naciones Unidas y la Organización
para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE). En 1994-95
las fuerzas de la OTAN fueron utilizadas en ataques aéreos contra
los serbios en Bosnia, un lugar de la geografía cubierto por los
Estados miembros de la alianza. Una vez más en estos días
la OTAN se ha comprometido en el conflicto en los Balcanes.
El nuevo papel para la OTAN
De ser una alianza defensiva la OTAN está
adquiriendo la capacidad de tomar la iniciativa militar en áreas
ajenas al territorio de sus miembros, como demuestra el caso de Yugoslavia.
Sin embargo este cambio no ha sido fácil y todavía no está
bien definido dónde va terminar esta mutación en las funciones
de la alianza. La reacción negativa de Rusia al empleo de la fuerza
por parte de la OTAN en Serbia y Bosnia demuestra que esa expansión
en la función de la alianza no carece de problemas. El otro cambio
principal que la OTAN ha sufrido, la admisión de países de
Europa Central, también ha recibido sus críticas. Algunos
lo consideran como una agresión frente a Rusia, mientras otros temen
que el aumento en el números de miembros, y la admisión de
naciones con un nivel económico más bajo, debilite la fuerza
militar de la alianza. Otra cuestión que se ha afrontado es
la de la participación de Estados Unidos en la organización.
Algunos afirman que sin el peligro soviético no hace falta la presencia
de fuerzas norteamericanas en Europa. Sin embargo, mientras Europa tiene
una entidad militar, la Unión Europea Occidental (UEO), en
la práctica no tiene una estructura militar precisa y carece de
medios efectivos. Los intentos europeos por resolver la crisis en los Balcanes
sin la ayuda de Estados Unidos fracasaron y sin la presencia de Estados
Unidos la capacidad militar de la OTAN quedaría reducida gravemente.
Tampoco los gobiernos europeos están dispuestos a aumentar sus gastos
militares para compensar una ausencia por parte de Estados Unidos. En un
mundo que está en proceso de transición después del
final de la Guerra Fría, la OTAN puede jugar un papel de gran importancia
para mantener la estabilidad y promover la seguridad de sus países
miembros. Al mismo tiempo debe estar abierto a las necesidades de todos
y a la construcción de la «casa común» de Europa,
que incluye también Rusia y los países del Este que no deben
ser aislados. El camino por delante no será fácil. Ojalá
en sus deliberaciones los líderes escucharán la voz del Papa,
quien en su Mensaje de Paz al inicio de este año declaró,
«El respeto integral de los derechos humanos es el camino más
seguro para estrechar relaciones sólidas entre los Estados".
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Jóvenes de Acción
Católica Argentina
Arquidiócesis de Rosario
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