Por Rogelio I. Rodríguez del Castillo
Introducción
La adicción sexual es una de las más negadas y desconocidas de nuestra época, y en parte se debe a la racionalización de estas conductas sexuales compulsivas, que son promovidas por la industria del sexo tratando de minimizar o diluir el sufrimiento que ésta acarrea al adicto(a) y a su familia.
Actualmente, la carretera de la información (Internet) donde se encuentra gran parte de la industria del sexo, cuenta con mas de 300 millones de páginas pornográficas y 60 millones de usuarios que acuden a éstas, y se estima que dos millones de éstos son adictos a los sitios pornográficos, según un estudio del Consejo Nacional de Adicciones Sexuales y Compulsivas.
La lectura de revistas eróticas, búsqueda de sexo en Internet, visualización de películas pornográficas y pensamientos habituales acerca de "hacer el amor" pueden ser indicativos de la presencia de una adicción sexual.
Durante
el transcurso de este ensayo hablaré sobre que es la adicción
sexual, es decir, en que consiste, cuales son sus causas, quienes pueden ser
víctimas, las etapas, los ciclos y como lograr la recuperación
de los adictos.
Lo que es...
La adicción como tal se refiere a una conducta compulsiva, es decir, que lleva a realizar una acción determinada mas allá de la voluntad propia impidiendo detener su práctica por periodos prolongados.
Entonces,
podemos definir la adicción sexual como la conducta compulsiva que lleva
al individuo a realizar actos sexuales involuntarios que como resultado dejan
una sensación de insatisfacción y pérdida de la libertad.
Las
Víctimas
Probablemente
nos estemos preguntando quienes podemos ser víctimas de esta adicción;
pues bien, las víctimas han sido personajes ricos, famosos, ministros,
políticos, hombres y mujeres. Multitud de escándalos y tragedias
nos han advertido que también nosotros, creyentes, no somos inmunes a
este tipo de adicción.
Aunque
comúnmente la adicción sexual ataca más a los hombres,
se debe tener en cuenta que las mujeres no quedan descartadas como víctimas
potenciales, de hecho las hay. Actualmente el número de mujeres que reciben
tratamiento va en aumento gracias a la cantidad de información que hay
sobre el tema y que permite romper la barrera de la vergüenza. Si para
un hombre es difícil aceptar ésta adicción que tiende a
ser ocultada por vergüenza, imaginemos lo difícil que es para una
mujer aceptarla.
Como saber si se es adicto?
Es fácil confundir la conducta y el deseo sexual normal con la compulsión y la gratificación adictivas. Una persona puede tener un apetito sexual mayor de lo normal y no ser un adicto.
A continuación
se encuentran una serie de preguntas que le pueden ayudar a determinar si existe
adicción sexual
1.- Tu
comportamiento sexual, ¿contradice o interfiere con tus creencias o desarrollo
espirituales?
2.- Tu
forma de vivir la sexualidad, ¿te ha dejado alguna vez con el sentimiento
de una falta total de esperanza, enajenación, o con ganas de suicidarte?
3.- ¿Se
le ha ocurrido alguna vez que necesita ayuda para modificar su comportamiento
o pensamientos sexuales?
4.- ¿Cree
que está siendo controlado por muy diferentes estímulos sexuales?
5.- ¿Es
frecuente que sienta deseos de evitar o parar algún tipo de comportamiento
sexual?
6.- ¿Usa
el sexo como una vía de escape de la realidad o como una fórmula
para eliminar la ansiedad?
7.- ¿Tiene
sentimientos de culpa, remordimientos o depresiones después de haber
tenido una relación sexual con su pareja?
8.- ¿Se
ha vuelto compulsiva su búsqueda de sexo?
9.- ¿Se
apodera de usted un impulso irresistible cuando la otra parte toma la iniciativa
o le propone relaciones sexuales? ¿se ve incapaz de resistirse a una
nueva proposición sexual?
10.-
¿Su interés excesivo por el sexo ha provocado interferencias en
su vida cotidiana (trabajo, familia, relación social)?
11.-
¿Le cuesta cada vez más concentrarse en otra cosa que no sea sexo?
¿ha bajado su rendimiento en general?
12.-
¿El sexo le está robando tiempo que antes dedicaba a otros aspectos
para los que antes siempre estaba disponible?
13.-
¿Pasa frecuentemente navegando por páginas de la red dedicadas
a sexo?
14.-
¿Su nivel de ingresos económicos se ha visto mermado con motivo
de consumir sexo?
15.-
¿Mantienes una vida doble?
16.-
¿Tus necesidades te han orillado a tener sexo en sitios o en situaciones
con gente con la que no debes involucrarte?
17.-
¿Frecuentemente quieres alejarte inmediatamente de tu pareja después
de tener sexo?
18.-
¿Se ve obligado a recurrir a imágenes o a recuerdos sexuales no
deseados (fantasías) durante el acto sexual?
19.-
Su comportamiento sexual ¿necesita cada vez más, de variantes
y de mayor frecuencia para poder alcanzar los mismos niveles de excitación?
Si usted
contesta positivamente a una o varias de las preguntas arriba reseñadas
debería considerar la posibilidad de estar padeciendo un problema de
adicción al sexo. En tal caso el consejo es consultar con el especialista
para definir con más concreción la gravedad de su problema.
Sin embargo,
aquí hay una descripción de las principales características
de una adicción sexual que le permitirá identificar con mayor
claridad la existencia o inexistencia del problema.
La actividad
sexual adictiva se hace en aislamiento. Esto no siempre significa que se tenga
que hacer mientras se encuentra físicamente solo. Más bien quiere
decir que el adicto se encuentra mental y emocionalmente separado o aislado
de la relación y el contacto humano. El más íntimo y personal
de los comportamientos humanos se vuelve absolutamente impersonal.
La actividad
sexual adictiva es reservada. En realidad, el adicto desarrolla una vida doble
practicando la masturbación, frecuentando las tiendas de pornografía
y los salones de masajes, pagando a las prostitutas y durante todo este tiempo
escondiendo lo que hace ante los demás y, en cierto sentido, aún
de sí mismo. Por cuanto ésta vida secreta está llena de
vergüenza, el mayor temor del adicto es que lo descubran.
La actividad
sexual adictiva está despojada de intimidad. El adicto es totalmente
egocéntrico y no puede lograr intimidad genuina porque la obsesión
que tiene con sus propias necesidades no deja lugar para dar a los demás.
Es probable que de niño nunca tuvo relaciones íntimas aparte de
las relaciones sexuales. Tener una verdadera relación íntima es
una experiencia que la mayoría de los adictos nunca han podido experimentar.
La actividad
sexual adictiva está vacía de cualquier relación. La adicción
sexual tiene que ver con el acto sexual por sí solo. Es la actividad
sexual separada de la auténtica interacción de las personas. Esto
se hace más claro en relación con la fantasía, la pornografía
y la masturbación, pero aún cuando el individuo tiene relaciones
sexuales con su pareja, en realidad ésta no es una "persona"
sino un número, una parte intercambiable dentro de un proceso impersonal,
casi mecánico.
La actividad
sexual adictiva produce víctimas. La obsesión abrumadora de la
gratificación de sus propios deseos ciega al adicto y le impide ver el
efecto perjudicial que su comportamiento tiene sobre los demás. Si lograr
la gratificación significa que un niño de seis años sea
víctima, el adicto procederá sin darse cuenta del daño
que ha causado hasta que la vergüenza se le viene encima una vez que el
acto gratificante ha sido logrado. Los adictos necesitan ser ayudados para que
se detenga el proceso de hacer víctimas a los demás.
La actividad
sexual adictiva termina en insatisfacción. Cuando dos personas casadas
hacen el amor se sienten satisfechas de haber tenido esa experiencia. La actividad
sexual adictiva deja a los participantes con una sensación de culpa,
lamentando la experiencia. En vez de ser un acto que les produzca satisfacción,
es vacío, y se sienten culpables por haber tenido relaciones sexuales
con esa persona, o por cuan bajo tuvieron que llegar para lograrlo. En estos
momentos oscuros de profunda insatisfacción es muy probable que el adicto
se sienta abandonado por Dios. Con frecuencia piensa en cuánto desea
dejar de comportarse de esa manera y anhela ayuda, pero no sabe cómo
parar ni a dónde ir.
Consecuencias
Lo que en un momento comienza como un desorden aislado se torna compulsivo, y es en este punto donde le llamamos adicción. Ésta provoca una fuente de infelicidad y de problemas para el afectado que está imposibilitado para controlar su conducta.
Como la víctima no tiene control sobre sí mismo, pronto va reincidiendo en estas conductas sexuales desordenadas que le generan más y más malestar, ansiedad e incomodidad al hacer lo que no quería hacer y estar donde no se quería estar.
Es en ese momento de profundo malestar, ansiedad, incomodidad y confusión cuando el adicto tiende al rechazo de sí mismo por no ser capaz de controlar su conducta sexual. Al ser sexo dependiente, el afectado ha perdido el equilibrio entre el deseo, la necesidad y sus emociones.
Otras consecuencias que la adicción produce son el pavor a la pérdida del cariño de sus seres queridos, temor a ser rechazado por la sociedad y quienes le rodean, lo que provoca que lleve una doble vida en la cual ante los demás conserva una imagen limpia aunque ante sí mismo se sienta la persona más sucia del mundo.
Sin embargo, no siempre es posible ocultar todas las consecuencias. Pronto, producto de su doble vida sus entornos laboral, familiar, espiritual y social se verán afectados. En el entorno laboral su rendimiento decaerá a causa de una profunda depresión, tendrá problemas para concentrarse, e incluso puede cambiar su temperamento, que le llevará a tener nuevos problemas con los empleados, clientes y personas que tienen contacto con él en el trabajo.
En la familia igual que en el trabajo nuevos problemas surgirán, sobre todo con el cónyuge quien será el primero en sentir que algo anda mal. Probablemente la economía podría decaer por la improductividad en el trabajo y el gasto que genera el consumo del sexo. La atención a los hijos puede ser mermada por el tiempo que consume la adicción. La educación de los pequeños también está en riesgo, ya que el adicto siente que carece de autoridad moral para corregir, aconsejar y reprimir a los hijos.
El plano espiritual se podría decir que es el primero en dañarse y el más afectado de todos. La víctima se siente realmente sucia ante la presencia divina e indigna de perdón. No se atreve siquiera a levantar su rostro para orar y pedir auxilio. Pierde la confianza en la misericordia de Dios pues está ensimismado en sus pecados. Existe más daño aún cuando esta persona es un creyente comprometido y trabaja a favor de la fe pues el grado de conciencia es aún mayor y seguramente habrá intentado escapar de la adicción en innumerables ocasiones sin obtener resultados.
Debido a esta dura lucha contra sí mismo y la constante derrota, no solamente se habrá perdido la confianza en la misericordia de Dios sino también en la confianza en sí mismo. Llegará a creer que no tiene sentido seguir luchando pues ha perdido la esperanza.
La pérdida de la esperanza es un asunto grave, pues como dice el dicho: "la esperanza muere al último". Si la víctima ha perdido toda esperanza lo más probable es que ya haya pensado o esté pensando en el suicidio.
En el entorno social las consecuencias llegan en un segundo tiempo, es decir, después de afectar a los tres entornos principales. Cuando una familia es destruida por la adicción sexual, pronto tendremos un numero más en las estadísticas de desintegración familiar; si tenemos desintegración familiar la sociedad es afectada pues los hijos de estas familias desintegradas quedarán posiblemente con un fuerte trauma que viene de todo lo que vivieron antes de ver la separación de sus padres.
Si un adicto pierde, la sociedad pierde también, pues es precisamente que producto de ésta adicción tenemos violadores, pervertidos sexuales, acoso sexual, abuso infantil, prostitución y un sin fin de consecuencias derivadas a su vez de todo esto. ¿Interesante, no?
Pero ampliemos un poco más la situación que vive la pareja del sexo dependiente, en especial, la mujer:
Muy probablemente la mayoría de las esposas de los adictos puedan o hayan visto señales indicadoras de la presencia de la adicción. Generalmente este tipo de señales consisten en encontrar por ahí escondidos o sin esconder algunas revistas pornográficas, prendas femeninas, recibos de teléfonos a líneas sexuales, recibos de pago en sitios de "masaje", aparatos para producir placer sexual, etc.. También puede ser que el esposo tenga ausencias sin explicación, llegadas a casa muy tarde, contradicciones sobre lo que hizo, entre otras cosas.
Generalmente el adicto tratará de cubrir todas las evidencias y si es sorprendido querrá justificarlas de alguna forma, principalmente diciendo que es algo normal, que no hay de que preocuparse porque solo es un juego o entretenimiento, es decir, tratará de minimizar el asunto. Y por supuesto que también se tornará generoso, dando regalos a la esposa, sacándola a pasear para tratarla de convencer de que todo está en perfecto orden cuando en realidad no lo está porque está cubriendo las faltas más graves.
En situaciones más avanzadas de adicción el esposo tratará de realizar las fantasías sexuales con su esposa, presionándola para que se comporte como las chicas de las revistas aún cuando éste comportamiento vaya contra los principios morales de su esposa o resulte incómodo.
Si la esposa se niega a realizar tales aberraciones, puede suceder que el cónyuge se aproveche de la situación para justificar su búsqueda de satisfacción en otros lugares tales como centros de prostitución o en relaciones extramaritales.
Por si todo esto fuera poco, las esposas de los adictos son unos de los grupos más solitarios y carentes de entre los grupos de esposas cuyos maridos tienen alguna otra adicción. En la mayoría de las ciudades existen docenas de grupos de ayuda para alcohólicos, drogadictos, fumadores y hasta comedores compulsivos, pero no así para sexo dependientes. Esto resulta sumamente grave, porque después del adicto, la persona que más vergüenza, confusión y desesperación tiene es precisamente la esposa.
Algunos consejos para las esposas de los adictos:
En primer lugar se debe comprender la gran diferencia natural entre hombre y mujer: en términos de respuesta sexual, hombres y mujeres somos muy diferentes. Para la mujer, el sexo y el amor no se pueden ver separados y se dan en un clima de estabilidad, intimidad, ternura y compromiso, mientras que para los hombres son dos cosas que pueden estar separadas en un momento determinado. Esto no quiere decir que el hombre no conciba el amor dentro del acto sexual o en la relación de pareja, de hecho si lo hace pero también puede concebir el sexo de forma independiente, es decir, sin amor.
Para entenderlo mejor, tenemos que introducirnos en el conocimiento de sexualidad masculina en el sentido fisiológico y psicológico. Por ejemplo, a la mujer, el estímulo de los sentidos (ver pornografía, por ejemplo) no le afecta tanto como a los hombres, pues en éstos últimos pueden tener un efecto inmediato y poderoso difícil de controlar. Esto no es algo bueno ni algo malo en sí mismo, es solo una diferencia significativa que nos ayuda a explicar el porqué de que la mayoría de los adictos sean hombres. Esto debe ser comprendido por las mujeres si se quiere luchar contra la adicción.
Otra
cosa a tener en cuenta es que la adicción sexual tiene que ver con la
lujuria y no con el amor. Hay muchas características del amor y la lujuria
que nos ayudan a entender porqué los hombres pueden amar a sus esposas
pero a la vez ser adictos al sexo. El amor esta enfocado hacia una persona concreta,
es fiel, es estable y consiste en dar mientras que por otro lado, la lujuria
consiste en quitar, puede fijarse en cualquier cosa o persona, provocando inestabilidad
y que finalmente lleva a la infidelidad.
Hombres
y mujeres tenemos la capacidad de amar y de lujuriar, pero el hombre es más
propenso a caer en la lujuria que la mujer y sentirla con mayor intensidad.
Así pues cuando el hombre ha caído en la lujuria le resulta todo
un reto vencerla aún cuando ame a su esposa. Sorprendente pero es una
realidad: para el hombre amor y sexo son experiencias independientes, aunque
en el matrimonio, cuando hay amor, ambas se complementan.
Comprender esta separación que hace el hombre entre lujuria y amor ayudará
a las esposas a liberarse de la creencia de que son ellas las culpables de la
adicción. Algunas piensan que si fueran más delgadas, más
bonitas, más juguetonas en la cama, etc.. las necesidades de sus esposos
se verían saciadas. Eso no puede ser más falso porque la adicción
no viene por el apetito sexual ni por el deseo de amor... la adicción
es consecuencia de la lujuria. No importa si incrementan el número de
veces en que hacen el amor, ni como lo hagan... ahí no está la
solución.
Ustedes, esposas, no son la causa de la adicción de sus esposos y tampoco
son la cura, el problema está dentro de ellos, y es ahí donde
hay que luchar y ganar la batalla.
¿Entonces,
que pueden hacer?. Busquen en primer lugar un consejero espiritual: será
sumamente necesario, luego, busquen toda la información que puedan sobre
el tema (sobre todo libros) para que puedan dar los pasos correctos; trate de
encontrar un grupo de apoyo que la conforte y ayude con toda su experiencia;
ame a su esposo con firmeza, créame que él lo necesita; esté
dispuesta a hacer lo que sea necesario para ayudarlo y convencerle de que necesita
ayuda.
Por último,
lea esta lista de lo que NO debe hacer:
Causas de la adicción
Ahora toca hablar de las causas de la adicción. Esto es importante ya que como lo dije antes, la adicción no está en la esposa o en los hijos o en la sociedad, sino dentro del adicto. Al decir que la adicción está dentro de él no quiero decir que quienes estamos a su alrededor estemos libres de haber contribuido a su adicción; más bien quiero decir que independientemente de quienes hayan participado lo importante es descubrir la causa que está dentro del individuo y partir de ahí, pues si la persona no saca la causa a la luz, en realidad su esperanza de vencer queda muy limitada.
Veamos pues las causas más comunes:
Existen muchas causas para crear el comportamiento adictivo al sexo, pero una de las más importantes es el abuso sexual en la niñez. Algunos estudios muestran que alrededor de un 80% de los adictos han sido abusados sexualmente en esta etapa.
Aunque la mayor causa de adicción puede ser el abuso sexual infantil, cabe aclarar que no todos los niños abusados llegan a ser adictos. Quienes llegan a serlo es porque han quedado sumamente heridos y tienen un trauma psicológico que los mantiene tensos y por eso buscan una salida en el sexo mismo.
Y como no todos los adictos fueron niños abusados, suponemos la existencia de otras causas, como por ejemplo la incapacidad de enfrentar los problemas cotidianos de la vida. Con frecuencia encontramos que otra parte importante de los sexo dependientes son personas que no han aprendido a enfrentarse a los problemas cotidianos que todos tenemos en la vida. Debido a que estas personas se encuentran tensas, tratan de buscar una salida para aliviar la tensión y ésta es el sexo.
Entonces ¿quiere decir que la adicción sexual siempre tiene su origen en la tensión que producen los problemas o el haber sido maltratados?. No. También podemos caer en la adicción por "casualidad". Un ejemplo de cómo se cae por casualidad es el de un chico que fue a vivir con un compañero de universidad y éste estaba suscrito a una revista pornográfica. El ver la revista lo inició en la adicción pues mes a mes la esperaba con ansiedad. Posteriormente iría pasando por cada una de las etapas de adicción hasta convertirse en un sexo dependiente.
Aparte
de las causas ya mencionadas tenemos ciertos factores que contribuyen en gran
medida a formar adictos. La sociedad en la que vivimos nos condiciona hacia
una sexualidad compulsiva, por ejemplo, los medios de comunicación hacen
que lo raro y esencialmente dañino parezca normal y bueno. En la televisión
vemos como los protagonistas de una película o serie tienen sexo en la
primera cita y/o antes del matrimonio; también nos presentan a los esposos
teniendo vidas extramaritales, a psicólogos aprobando la masturbación
y la pornografía, a intelectuales tachando a la Iglesia de anticuada
y represiva en materia sexual, etc. Tal vez todo esto no sea el origen de la
adicción en sí pero si nos predispone y debilita nuestra conciencia.
Las creencias
erróneas también se encuentran en la raíz de la mayoría
de las adicciones sexuales. Algunos adictos confiesan haberse refugiado en el
sexo por creer que no encontrarían a alguien que los quisiera, o por
que no se sienten dignos de ser amados y respetados, o bien por pensar que eran
inadaptados.
Por último,
otros orígenes de la adicción pueden ser la baja autoestima, educación
demasiado rígida, padres dominantes, incapacidad de relacionarse con
el sexo opuesto y dificultad para expresar las emociones.
Etapas de la adicción
De la misma forma en como funcionan las demás adicciones como la droga y el alcohol, funciona también la adicción sexual. El adicto poco a poco va intensificando las dosis de sexo en su comportamiento pasando de etapas moderadas a otras que van más allá de lo que él mismo hubiera imaginado, incluso puede llegar a hacer cosas que en meses antes o años antes hubiese repudiado rotundamente.
Veamos
pues los niveles por los que los adictos sexuales pasan, iniciando por supuesto
con los más moderados hasta llegar a los mas fuertes.
Primer
nivel: fantasía, pornografía y masturbación. Este
es el primer nivel de todo adicto, aquí es donde empieza la cadena que
pronto se convertirá en toda una pesadilla. Para muchos, a la luz de
las actitudes liberales de la sociedad, masturbarse es normal, ver pornografía
es una diversión tolerada e inofensiva, y son consideradas ambas cosas
como algo que "no es tan malo".
Por su
parte, el adicto que inicia en este nivel se justifica comparando su actitud
con otras que son aún más compulsivas y aberrantes y así
se siente seguro, pues según dice, él o ella es quien controla
lo que hace. Esto es muy irónico pues la adicción sexual es una
batalla por la mente y es en este primer nivel donde la batalla se ha perdido.
Fantasías
y pornografía constituyen el combustible para masturbarse y así
otorgar las pequeñas dosis con las que el adicto comienza. Así
es, eso que nuestra sociedad tolera (pornografía y fantasías)
son la puerta de entrada para los siguientes niveles de adicción.
Probablemente
creerá que estoy exagerando, pero es verdad... quienes están atrapados
en la adicción no me dejarán mentir. ¿Quiere un ejemplo?.
Ted Bundy, asesino de veintiocho mujeres y niñas fue condenado a muerte
y horas antes dio testimonio del papel que jugaron la pornografía y las
fantasías para cometer esos crímenes:
"La
pornografía... es como una enfermedad, como una adicción. Yo seguía
buscando materiales más potentes, más explícitos, más
groseros. Tal como hace un drogadicto, usted desea ardientemente algo más
potente, más fuerte. Algo que le proporcione mayor excitación
sexual. Hasta que llega el momento en que la pornografía ya no le sirve.
Y es entonces, cuando uno se pregunta si quizás haciendo algo en la realidad,
experimentará más placer que el que experimenta con sólo
leer o ver pornografía."
Ted
Bundy
Otra
cosa, ni el matrimonio, ni el noviazgo son la solución a la adicción
pues ésta nada tiene que ver con el amor, recordemos que más bien
tiene que ver con la lujuria, por lo tanto no sirve de nada casarse o conseguir
novio(a).
Segundo
nivel: pornografía en vivo, fetiches y aventuras amorosas. Este
nivel, al igual que el anterior no supone actividad criminal, pero sí
difiere bastante del primero. A diferencia del nivel que vimos donde el "sexo
estaba en papel" ahora encontramos al adicto teniendo contacto con personas
reales mediante la asistencia a bares donde bailan mujeres desnudas, teniendo
aventuras amorosas, utilizando de fetiches, excitándose sexualmente por
teléfono y probablemente tratando de tocar a alguien sexualmente fingiendo
accidentes o bien haciéndolo explícitamente.
Lo más
común en este nivel son las aventuras amorosas. Muchos de los que llamamos
infieles probablemente estarían mejor catalogados como adictos pues no
pueden vivir sin sus aventuras amorosas. Lo peor es que quienes se encuentran
en este nivel pronto terminarán de encontrar satisfacción, lo
que hará que pasen al siguiente nivel.
Tercer
nivel: delitos criminales menores, prostitución, voyerismo, y
exhibicionismo. En éste nivel la compulsión pasa el límite
de lo "legal" y llega a lo criminal, aunque con delitos menores.
Uno de
estos comportamientos puede ser el voyerismo que consiste en espiar y mirar
los órganos sexuales de alguien con lujuria. Pero no siempre el voyerista
es aquel que se esconde entre los matorrales o mira por una puerta entreabierta;
voyerista también puede serlo quien premeditadamente en un carro baja
el vidrio para mirar con lujuria a una mujer u hombre que pasa.
Otro
acto más del tercer nivel es el exhibicionismo que consiste en dejarse
ver los órganos sexuales. Por ejemplo, un exhibicionista puede ser aquel
que deja abierta la puerta mientras se cambia o la persona que entreabre las
piernas para dejar ver sus genitales.
Los actos
mencionados son ilegales aunque no tienen fuertes sanciones penales y no siempre
se denuncian. El problema mayor viene en el cuarto nivel.
Cuarto
nivel: consecuencias legales severas, abuso sexual de menores, incesto,
violación. Abuso infantil, incesto y violaciones son delitos graves que
acompañan al adicto en este cuarto nivel. El criminal (adicto) en esta
etapa causará daños severos a sus víctimas, dejándoles
traumas psicológicos que pueden terminar en crear nuevos adictos sexuales
(como vimos en los orígenes de la adicción). Si el adicto es atrapado
pasará mucho tiempo en la cárcel. Así que siendo conscientes
de lo que implica una adicción sexual debemos estar muy atentos para
tratar de erradicarla.
Ciclo
de la adicción
La adicción
es dolorosa en cualquier etapa, el individuo lucha contra sí mismo; es
una batalla por la mente y el adicto se siente atrapado en un ciclo interminable.
Comprenderlo puede ser de mucha ayuda para que el adicto pueda salir. A continuación
cito este ciclo sacado de una pagina en Internet sin hacer modificaciones para
no dar lugar a que se pierdan puntos importantes:
La
obsesión - Consiste en el ensimismamiento del adicto en el problema.
Empieza a autocompadecerse, tiene el pensamiento lleno de ideas sobre como hará
para aliviarse y esto le provoca a veces ira, dolor, vergüenza, ansiedad
o algunos otros disturbios emocionales momentáneos. También la
obsesión consiste en que el adicto puede verse provocado sexualmente
casi por cualquier cosa (como ver una fotografía inocente) que le llevará
a buscar alivio lo más pronto posible.
La
cacería - El adicto es empujado a actuar, a buscar algo o a alguien
con quien involucrarse sexualmente. Puede buscar pornografía o salir
en búsqueda de una pareja sexual. Todo esto suele ser un rito.
El
reclutamiento - Identificar y conseguir una víctima puede ser
tan sencillo como comprar una revista o depositar monedas en las maquinitas
para ver fotografías pornográficas, o puede ser mucho más
complejo, como atraer y seducir una persona confiada.
La
gratificación - Por un lado, la gratificación es sencillamente
una cuestión de alcanzar el orgasmo por medios que van desde la masturbación
hasta el acto sexual, pero no siempre es tan sencillo. Muchos adictos no pueden
alcanzar el orgasmo sino por medio de la realización de fantasías,
que cada vez se hacen más y más complicadas. Encontrar la pornografía
o la pareja adecuada, o la clase precisa de comportamiento sexual perverso es
lo que sirve de combustible al proceso adictivo de un nivel al otro.
El
regreso a la normalidad - Después que la fantasía ha sido
realizada y el orgasmo se ha logrado, la obsesión se acaba y el adicto
de nuevo se siente "normal". Aun Ted Bundy describió una sensación
de normalidad después de cometer cada asesinato, pero como con otras
adicciones, este estado de normalidad no dura. La realidad se inmiscuye una
vez más, iniciando así, de nuevo, todo el ciclo.
La
justificación - A medida que el adicto se da cuenta de lo que
ha hecho, surge la necesidad de justificarse. Los adictos son gimnastas mentales
consumados que pueden ir a través de contorsiones lógicas colosales
para convencerse de que en realidad todo estaba bien. Nadie fue herido. Todo
el mundo lo hace.
Culpar
a alguien - Cuando el adicto ya no puede creer en sus propias racionalizaciones,
busca un chivo expiatorio en quien pueda proyectar sus problemas. Busca a alguien
a quien culpar de los sentimientos terribles que siempre aparecen cuando la
euforia de la gratificación ha pasado. Culpará a sus padres, a
la sociedad, aún a Dios por haberlo hecho como es. Culpará a casi
todo el mundo en vez de aceptar la responsabilidad personal por sus acciones.
La
vergüenza - A medida que el adicto encuentra mayor dificultad para
proyectar en los demás lo que ha hecho, la culpa y la vergüenza
entran y carcomen su alma. Se siente mal no tanto por lo que ha hecho, sino
por la clase de persona en la que él se ha convertido. Se ve a sí
mismo en el escalón más bajo de la sociedad.
La
desesperación - Por último el adicto llega al punto en
que el dolor es mayor después de pensar en lo que era antes, y se siente
sin esperanza para cambiar. En este punto puede volverse al licor o puede aumentar
su adicción sexual con cualquiera de una docena de otras compulsiones,
todo en un intento desesperado de eliminar el dolor. El suicidio se convierte
en una posibilidad muy real.
Las
promesas - El adicto se dice a sí mismo y le dice a los demás
que nunca jamás sucederá otra vez, que nunca volverá a
ese sitio y que nunca volverá a verse de nuevo con esa persona, pero
sus promesas sólo sirven para enfocar nuevamente su manera de pensar
obsesiva y activar el proceso adictivo una vez más.
Rumbo
a la Recuperación
Ahora
que conocemos que es la adicción, cuales son sus causas, sus consecuencias
y como funcionan sus ciclos, falta solo una cosa por conocer... como puede recuperarse
el sexo dependiente.
Sin importar
cual sea la causa, existe cura para la adicción al sexo. El tratamiento
no consiste en no tener relaciones sexuales (por supuesto cuando se está
casado) sino que trata de reconducir el comportamiento.
Lo primero
que hay que hacer es reconocer las razones que impulsan al adicto a abusar del
sexo. Segundo, hay que asistir a terapias con el psicólogo (de preferencia
creyente) quien nos puede brindar un conjunto de técnicas que han demostrado
ser efectivas para resolver la sexo adicción. Tercero, es conveniente
que un profesional ayude al adicto con tratamiento farmacéutico para
inhibir la ansiedad o crisis que el sexo adicto puede experimentar.
Muy conveniente
es que el adicto tenga un "padrino". Un padrino es aquella persona
responsable, conocedora del tema y con fortaleza espiritual a quien el adicto
rendirá cuentas y no porque esa persona lo vaya a sancionar o tenga alguna
autoridad, sino porque esa persona será el que esté siguiendo
muy de cerca el proceso de recuperación y ayudará al enfermo a
superar cualquier obstáculo. Recomiendo que este padrino sea de preferencia
un ex-adicto ya que la experiencia de su propia recuperación puede ser
de mucha ayuda para el adicto, pues tiene frente a él la prueba de que
sí se puede y a la vez, no hay nadie que comprenda más la situación
que alguien ya ha pasado por ese mismo camino.
Es muy importante que el adicto se decida a enfrentarse al problema y llegar a la intimidad. Si el tratamiento de recuperación no incluye el llegar a ésta intimidad, la recuperación será incompleta y temporal.
El problema de poder llegar a la intimidad es que no sabemos que es en realidad. Creemos que intimidad es igual a relaciones sexuales y no es así. Intimidad significa cercanía, transparencia, es decir, lograr la habilidad de compartir con otra persona los anhelos más profundos así como nuestras debilidades. El sexo como parte de la intimidad solo es permitido en el matrimonio.
La intimidad pues, tiene que ver con el darse a la otra persona, en dar más que en recibir, en preocuparme por el otro y no por mí. Es sorprendente y casi increíble aceptar que la cura consiste en servir a otro, en atender los sufrimientos del otro olvidándome de los míos.
Conseguir la cura a través del servicio es posible porque al servir al otro me olvido de mí, y olvidándome de mí me olvido de mi adicción, ¿me explico?. Al olvidarme de mi adicción corto inmediatamente el ciclo que me mantiene en el círculo interminable que inicia con la obsesión.
Ahora bien, ¿hasta que punto hay que llegar en la intimidad?. Hasta el punto de ser transparente, es decir, presentarse ante el otro tal cual es y no presentar una imagen. No importa cuales sean las consecuencias de ser quien es porque si no lo hace el alivio será momentáneo.
Entonces, como la intimidad implica entregarse al otro debemos escoger muy bien a la persona con quien iniciaremos a practicarla. Yo en lo personal recomiendo que si se está casado sea con la esposa(o) pero antes ambos deberán ir con el psicólogo o consejero espiritual para que los ayude a iniciar esa intimidad.
Durante el proceso de recuperación, el apoyo de la Iglesia es fundamental. Además de recuperarse mentalmente, el adicto necesita sanar su alma. Esta quedó muy dañada producto del pecado. Necesita pues de nuestras oraciones, de nuestro apoyo espiritual, de nuestra aceptación. La enseñanza bíblica es muy importante, es necesario que encuentre en la palabra de Dios consejos sólidos, además del perdón y el amor de Cristo. Si el adicto no recibe este apoyo espiritual estará desequilibrado.
Pero
aquí no termina todo, hay algo mas que los adictos deben hacer para terminar
su tratamiento. A veces no les gusta, pero es necesario que se comprometan a
ayudar a otros adictos por periodos largos, quizá durante toda una vida.
La razón de ayudar a otros es porque ayudando a otros se ayudan a sí
mismos, recordemos que el servicio es la fuente de cura de la adicción
y si los adictos se mantienen en servicio a los demás estarán
siempre prevenidos ante recaídas y al mismo tiempo ayudarán a
otros a su recuperación.
Otros
consejos
Todo
adicto debe tener un plan de "protección". Por supuesto que
no es un plan obsesivo, pues es precisamente contra lo que se lucha, pero si
debe haber un plan el cual impida que el adicto tenga contacto con cosas que
pueden hacer que el ciclo reinicie.
El plan
consiste en mantenerse fuera de las librerías pornográficas, de
los estantes de revistas y de los bares. Por supuesto que ir a los centros de
prostitución también quedan terminantemente prohibido, así
como el iniciar alguna aventura. Estos principales puntos del plan deben ser
muy rígidos sin dar marcha atrás.
También
dentro de este plan se encuentra la lectura de material de ayuda, tener estudios
bíblicos, oración, comunión, confesión, ayunos y
formas moderadas de diversión. En la forma de divertirse se debe tener
mucho cuidado ya que el poder de la lujuria es grande y puede hacer caer al
adicto en el menor descuido.
Por último,
el adicto debe buscar centros especializados para tratar su adicción,
especialmente aquellos que están centrados en Cristo, pues es ahí
donde están los profesionales que le ayudarán a salir del problema.
No basta con leer este ensayo, esto no soluciona nada, se necesita curar todas
las heridas psicológicas y espirituales que solo quienes están
capacitados pueden descubrir y tratar.
Sitio
Recomendado para el Tratamiento:
Sexólicos Anónimos (http://www.sa.org/)
¡Dios
nos Bendiga!
14 de Febrero de 2002
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y Reflexiones |
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Jóvenes de Acción
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Arquidiócesis de Rosario
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