Familia
y Trabajo: Convivencia Dificil
20
Años después de la Familiaris Consortio de Juan
Pablo II
Naciones
Unidas y Población: Más de lo mismo
El
Fondo de Población, víctima de pesimismo crónico
Familia
y Trabajo: Convivencia difícil
20 Años después de la Familiaris
Consortio de Juan Pablo II
LONDRES, 8 diciembre 2001 (ZENIT.org).- El 22 de noviembre se celebraba el vigésimo aniversario de la exhortación apostólica de Juan Pablo II Familiaris Consortio, sobre el papel de la familia cristiana en el mundo moderno. Uno de los temas que tocaba el Papa iba dirigido a las mujeres, sus derechos, y su lugar en la sociedad.
En los números 22 y 23 de la exhortación, Juan Pablo II exponía que los hombres y las mujeres tienen igual responsabilidad y dignidad. Tanto el esposo como la esposa están llamados a la donación de uno mismo al otro y de ambos a los hijos.
Dada esta igual dignidad, establece el documento, las mujeres deberían tener acceso a la vida pública. El Papa pide a la sociedad no sólo que reconozca el papel social y profesional de las mujeres, sino que también reconozca el valor de las responsabilidades maternales y familiares.
Lo que se necesita, escribía, es que los diversos papeles desarrollados por las mujeres se combinen armoniosamente. Hacer esto requiere que renovemos nuestro concepto de la teología del trabajo, de manera que a los deberes familiares se les dé todo su valor.
Debemos evitar la mentalidad según la cual el honor de la mujer deriva más del trabajo exterior que de la actividad familiar, exhortaba el Papa. Las mujeres no deben renunciar a su femineidad ni imitar a los hombres. Antes bien deben aspirar a la total expresión de su humanidad femenina, sea en el seno de la familia o fuera de ella, insiste la Familiaris Consortio.
Debate
en Inglaterra
Veinte años después de la Familiaris Consortio, el debate sobre estos temas continúa. La asignación para el cuidado de los hijos, los beneficios fiscales para las familias, y las bajas maternales o paternales están entre los asuntos debatidos.
En Gran Bretaña, el gobierno ha anunciado recientemente un plan según el cual los padres con hijos menores de seis años estarían en disposición de pedir a sus jefes que consideraran seriamente una petición para flexibilizar las condiciones laborales. Alrededor de 3,8 millones de madres y padres reunirían tales requisitos, informaba el Financial Times del 20 de noviembre.
Las empresas tendrán que seguir una serie de pasos establecidos en la legislación para probar que han tenido en consideración seriamente las peticiones de flexibilizar el trabajo, incluidas las horas de trabajo comprimidas, flexibilización del tiempo, jornadas partidas y trabajo desde casa.
Los padres harán la petición por escrito y tendrán cuatro semanas para tener una reunión con su jefe para discutirla. Se deberá tomar la decisión en dos semanas. Si la petición se rechaza, la empresa deberá dar una explicación e imponer los plazos para un procedimiento de apelación interno.
Si el caso no se resuelve en el lugar de trabajo, estarán disponibles servicios de mediación y arbitraje.
Como último recurso, los padres pueden llevar a sus jefes ante un tribunal, que comprobará si los procedimientos se han llevado a cabo, si se ha llevado el caso en la empresa y si los hechos son correctos. El Tribunal no juzgará el fondo del caso llevado en la empresa.
Esta normativa entrará en vigor en abril del 2003, al mismo tiempo que nuevos derechos de la maternidad y la paternidad.
Comentando esto en el periódico The Guardian del 21 de noviembre, Yvonne Roberts decía que algunas empresas reconocerán que una política más flexible para los padres significaría menos cambios, menos contrataciones y menos absentismo.
También hablaba de que un estudio de la Comisión de Igualdad de Oportunidades había encontrado que las peticiones de más flexibilidad habían sido rechazadas por los directivos en más de la mitad de los casos, o las condiciones de trabajo ofrecidas habían sido inaceptables.
Al final, observaba Roberts, las nuevas normas, en teoría, harían más fácil a los padres pedir una jornada laboral adaptable, de manera que la balanza trabajo-vida no siguiera siendo un asunto de mujeres.
En el Observer del 18 de noviembre, Jeannette Hyde se lamentaba de que las madres trabajadoras eran presentadas con mucha frecuencia en los medios de comunicación como egoístas, buscavidas de carrera, lo que implica que a ellas les importan más ellas mismas que sus hijos.
También criticaba un artículo de Tessa Boase en el Sunday Times, que exigía a la gente como ella, que sólo trabajaban, que trabajaran más duro en la oficina para compensar por las labores de las madres trabajadoras que limpian la casa, cuidan los niños y van al colegio.
Ann Treneman en el Times del 20 de noviembre ponía de relieve que uno de los problemas a la hora de conjugar familia y trabajo es que existe la actitud de que una vez que entramos en el lugar de trabajo debemos despojarnos de nuestras vidas reales.
Lo que se necesita, escribía Treneman, es más flexibilidad en los lugares de trabajo y un cambio de la mentalidad que hace que todos los directivos actúen como si cada persona no tuviera responsabilidades familiares.
Mujeres
y trabajo
En Australia, tras las recientes elecciones en el país, un ministro federal del gobierno decidió no aceptar un puesto en el nuevo gabinete. La razón de Jackie Kelly: quería tener la posibilidad de pasar más tiempo con su segundo hijo, que está esperando.
Esto ha enfadado a algunas feministas, hacía notar Bettina Arndt en el Sydney Morning Herald del 27 de noviembre.
Una de las feministas, Eva Cox, llegó incluso a sugerir que el Primer Ministro, John Howard debería haber rechazado las preferencias de Kelly e insistido en que ella continuara como ministra en el gobierno. Kathleen Swinbourne, del Womens Electoral Lobby, atribuía la decisión de Kelly a que el gobierno no ha proveído de guardería a la casa del parlamento y de más horas para estar con la familia y los amigos a los parlamentarios.
Arndt explicaba que Kelly se arrepentía de haber perdido el tiempo que debería haber dedicado a su hijo de 22 meses por culpa de las responsabilidades laborales de ser ministra de Deportes y Turismo. Kelly no quería cometer el mismo error dos veces.
El artículo hacía referencia a una investigación llevada a cabo por el Programa Internacional de Estudios Sociales de la Universidad de Melbourne, según el cual, el 71% de los padres creían que las madres de niños preescolares deberían quedarse en casa, el 27% pensaban que deberían trabajar media jornada, y solamente el 2% defendían un trabajo a tiempo completo para estas madres.
Arndt concluía que las feministas habían olvidado uno de los objetivos originales de su movimiento: promover la capacidad de escoger de las mujeres.
Puntos
de vista en los Estados Unidos
En Estados Unidos, un informe de la Fundación David and Lucile Packard, Cuidar a Niños y Chiquillos, citaba una encuesta de 1999 en California que había encontrado que el 68% de los padres y el 69% de las madres se conformaba con la situación. Es mucho mejor para la familia que el padre trabaje fuera de casa y la madre cuide de los hijos.
Otro estudio, sobre el que hablaba el informe, mostraba que el porcentaje de americanos que creen que una esposa con un hijo preescolar debería trabajar a tiempo completo había permanecido prácticamente inalterado entre 1988 y 1994, subiendo solamente del 10,7% al 11,6%.
Pese a estas opiniones, dos tercios de las mujeres con hijos preescolares, el 56% de las cuales con niños con menos de un año, están trabajando, informaba el New York Times del 10 de septiembre.
El informe Packard mostraba que, mientras muchos jefes y directivos estaban dando pasos para ser más abiertos hacia la familia, sin embargo resultará más probable que los trabajadores mejor pagados reciban estos beneficios más que los empleados menos pagados que son los que más los necesitan.
Establecer
un saludable equilibrio entre puesto de trabajo y familia no es tarea fácil.
Los objetivos planteados por Juan Pablo II en la Familiaris Consortio
todavía hoy, veinte años después, esperan su cumplimiento.
Informe
de las Naciones Unidas sobre Población: más de lo mismo
El Fondo de Población, víctima de pesimismo
crónico
ROMA, 8 diciembre 2001 (ZENIT.org).- La Tierra al borde del precipicio. Esto no es una referencia a los recientes ataques terroristas ni a la querra en Afganistán, sino el título de un reportaje de Reuters sobre el último informe de la Naciones Unidas sobre la población mundial.
El informe del Fondo de Población de las Naciones Unidas para el año 2001, Huellas e Hitos, Población y Cambio Ambiental, se publicó en noviembre. Reuters, el 7 de noviembre lo presentó con las siguientes palabras: La raza humana está explotando la Tierra hasta un grado insostenible.
Lo estamos contemplando desde un precipicio. Es una crisis de proporciones globales que necesita que se reconduzca de manera urgente, decía Alex Marshall, editor del informe para el 2001, en una conferencia de prensa. Por si acaso olvidamos este mensaje, Marshall añadía: Siendo francos, reunir los datos de este informe me ha causado pánico.
El Fondo de Población de las Naciones Unidas (FNUAP) ha puesto de relieve en este informe que la población mundial se ha doblado desde 1960 hasta los 6.100 millones.
El crecimiento de la población y la contaminación, propagada por las nuevas tecnologías y la globalización, están alterando el planeta en una escala sin precedentes avisan las Naciones Unidas.
Y la solución que propone el FNUAP: Alcanzar igual status para hombres y mujeres y garantizar el derecho a la salud reproductiva, incluyendo el derecho a escoger la cantidad de familia y el intervalo para tenerla. Salud reproductiva, como saben quienes estén familiarizados con el lenguaje de las Naciones Unidas, incluye aborto a petición para todos incluyendo las menores de edad, libre distribución de anticonceptivos y educación sexual que promueve la promiscuidad.
La obsesión del FNUAP con el control de población no es nueva. El último informe recordaba a los lectores: La Conferencia Internacional sobre Población y Desarrollo (ICPD) de 1994, unió protección ambiental a decisión individual y derechos humanos, incluyendo la igualdad de género y el derecho a la salud reproductiva.
El informe continúa enumerando una serie de graves peligros ecológicos que afronta el mundo.
+ Para el año 2050, avisa de que más de 4.200 millones de personas estarán viviendo en países que no podrán conseguir los recursos necesarios de 50 litros de agua diarios por persona para cubrir las necesidades básicas.
+ Entre 1985 y 1995, el crecimiento de la población dejó atrás al incremento en la producción de alimento, en los 64 de los 105 países en vías de desarrollo estudiados, teniendo África la peor parte.
+ La atmósfera se calentará alrededor de los 5,8 grados Celsius durante la próxima centuria, y el nivel del mar subirá cerca de medio metro.
+ El cambio climático tendrá un serio impacto, con tormentas mayores, inundaciones y erosión del terreno, extinciones aceleradas de plantas y animales, cambios en las zonas agrícolas, y amenaza a la salud pública por el incremento de la necesidad de agua y de las enfermedades tropicales.
+ En las últimas décadas, mientras aumentaba el crecimiento de la población, el grado de deforestación ha alcanzado los niveles más altos de la historia.
+ El aumento de las zonas urbanas presenta otro desafío. Muchas ciudades en países en vías de desarrollo afrontan serios desafíos medioambientales a la salud y las condiciones se agravan debido al rápido crecimiento, a la falta de infraestructuras apropiadas para afrontar las necesidades crecientes, al agua y al aire contaminados, y más basura de la que pueden manipular.
¿El
desastre a la vuelta de la esquina?
Ésta es una selección de algunos de los problemas que presenta el informe. ¿Pero es en realidad la situación tan mala? Algunos comentaristas han acusado al FNUAP de exageraciones, debidos a su deseo de extender la planificación familiar.
Por ejemplo, Stephen Mosher del Instituto de Investigación sobre Población, calificó el informe como un documento agenda, basado en las premisas del mito de la sobrepoblación, y dijo que muchas personas, en los países en que el FNUAP está presente, no quieren sus servicios y los ven como faltos de autoridad y serviles.
Es más el informe del Fondo de Población no es ni siquiera representativo de la opinión de las Naciones Unidas. La División de Población del Departamento de Economía y Asuntos Sociales recientemente ha publicado un informe titulado: Población, Medio Ambiente y Desarrollo, cuyas conclusiones no son nada pesimistas.
Algunos de los puntos de la División de Población son los siguientes:
+ Desde 1900 al 2000, la población mundial creció desde los 1.600 millones a los 6.100 millones de personas. Mientras que la población mundial se multiplicaba por cuatro, el producto bruto real se incrementaba entre 20 y 40 veces, permitiendo al mundo no solamente sostener una población cuatro veces superior, sino también hacerlo con condiciones de vida abiertamente superiores.
+ El porcentaje de población mundial que vive en absoluta pobreza (vivir con menos de un dólar al día) bajó desde cerca del 28% en 1987 al 24% en 1998.
+ La producción agrícola mundial ha superado al crecimiento de población, y el precio real de la comida ha bajado.
+ En cuanto a la cuestión del alimento, el Director General de la Organización de la Alimentación y la Agricultura, Dr. Jacques Diouf, establecía el pasado 16 de octubre que la lucha contra el hambre será difícil, pero es una batalla que podemos y debemos ganar. En una nota de prensa para el Día Mundial de los Alimentos, el Dr. Diouf no hacía mención a la población como un problema. Entre los principales obstáculos para reducir el hambre, citaba la falta de paz y estabilidad política.
+ En cuanto al calentamiento global, la División de Población destacaba que la influencia humana proviene principalmente de las formas de producción, no del volumen, crecimiento y distribución de la población. Además, continúa el informe, los seres humanos pueden tener también un efecto positivo sobre el medio ambiente: como resulta del combate de los humanos contra las amenazas medioambientales tradicionales como la peste bubónica, la viruela, la tuberculosis y parecidas que han llevado al siglo XX a ganar en esperanza de vida y salud.
+ Incluso para aquellos problemas medioambientales que se concentran en países con un rápido crecimiento de población, no es necesariamente el incremento de población la principal causa, ni el parar dicho crecimiento la solución al problema: también otras fuerzas conductoras sociales y tecnológicas contribuyen normalmente a la degradación ambiental.
+ El problema medioambiental no tiene que ver no sólo con el cambio poblacional, sino también con cómo y qué se produce y consume ahora y en el futuro.
Bjorn Lomborg, un ex activista de Greenpeace, en su libro El Ecologista Escéptico, observaba que oímos con frecuencia el problema de la sobrepoblación, normalmente rodeado por un largo glosario de imágenes de masas apretadas.
Y sin embargo, observa Lomborg, muchos de la países más densamente poblados están en Europa. El Sureste de Asia, designado con frecuencia por los comentaristas que avisan sobre los peligros de población, tienen el mismo número de personas por kilómetro cuadrado que el Reino Unido. Mientras que Holanda, Bélgica y Japón están muchísimo más densamente poblados que la India.
Además, en el futuro el mayor parte del crecimiento de población tendrá lugar en las ciudades, dejando sin aumento en la densidad de población a la mayor parte de la tierra. Según los pronósticos, en los próximos treinta años la población rural del mundo permanecerá casi inmutable.
Mientras que las condiciones de vida en las ciudades del Tercer Mundo son con seguridad no ideales, Lomborg hace notar que incluso los habitantes de las zonas de chabolas viven mejores vidas que las que vivirían en las áreas rurales. El suministro de agua, el alcantarillado, la salud y la educación son normalmente mejores en las zonas urbanas.
Los problemas de familias que mueren de hambre, de las muertes prematuras y las condiciones desdichadas, defiende Lomborg, se deben no tanto a la mucha población, sino a la pobreza.
Naturalmente existen serios problemas medioambientales que hay que resolver y sería un error no prestarles atención. Sin embargo, es una falacia atribuir las enfermedades del mundo a la sobrepoblación y proponer normas reproductivas como la solución.
El
Fondo de Población de las Naciones Unidas debería hacerlo mejor
para luchar por la justicia económica y promover medios para acabar
con la pobreza. La gente lo que más necesita es que se le asegure unos
adecuados ingresos familiares, y un acceso a una educación decente
y trabajo.
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