Por iniciativa de la Organización
de las Naciones Unidas, se celebra el "Día Mundial del
SIDA". El evento, que debería ser una ocasión para
tomar conciencia de la amenaza de esta pandemia y mover a la solidaridad
efectiva con aquellos que han contraído el mortal Virus de Inmunodeficiencia
Humana (VIH); se ha convertido más bien en la ocasión para
difundir dos grandes mentiras que no han hecho más que contribuir
a propagar aún más la enfermedad:
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En este especial:
La evaluación epidemiológica provisoria, que fue presentada ayer en Ginebra por ONUSIDA, indica que los casos de SIDA aumentan en todo el mundo, aún en los países en los que se logró bajar la tasa de mortalidad por la enfermedad.
ONUSIDA (el área de las Naciones Unidas que trabaja en el tema SIDA) y la Organización Mundial de la Salud (OMS) calculan que a fines de 1998 la cantidad de personas infectadas por el VIH alcanzó los 33,4 millones, es decir, un 10 por ciento más que un año atrás.
En otros términos:
"Disminución de las posibilidades de vida para los niños, desmoronamiento de la expectativa de vida, sistemas de salud desbordados, aumento de huérfanos, malos balances en las empresas: el SIDA nunca representó un peligro tan grande para el desarrollo", indica el informe en sus párrafos centrales.
Pero enfatiza que aún las naciones más ricas tienen pocos motivos para celebrar, porque nunca en ellas las proporciones de seropositivos fueron tan altas. Esto se debe a que la gente ya infectada vive más tiempo y la cantidad de nuevas infecciones no disminuye.
Y agrega que, más allá de las acciones preventivas, los pocos países subdesarrollados, como Uganda, donde la lucha contra el SIDA resultó eficaz, son aquellos donde los dirigentes políticos tienen el coraje de hablar abiertamente del SIDA, tratando de desmitificarlo, permitiendo así una discusión abierta sobre la sexualidad y la reducción de riesgos.
El SIDA continúa extendiéndose en los países en desarrollo y en suburbios marginales de las ciudades de América Latina, donde resulta casi imposible establecer los límites de la epidemia, advirtieron en Londres la ONU y la Organización Mundial de la Salud (OMS), en un severo informe.
"En México más del 30 por ciento de los hombres que mantienen relaciones sexuales con otros hombres y no toman precauciones corren el riesgo de contagiarse de SIDA", indica el informe en uno de sus párrafos, y precisa que el porcentaje "disminuye a la mitad en la Argentina y Brasil entre los drogadictos".
En 1998 cada país del planeta registró nuevas infecciones, y en muchos de ellos, la epidemia escapa a cualquier tipo de control, aseveró Peter Piot, director de ONUSIDA (UNAIDS).
El estudio reveló que en América Latina y el Caribe, donde la epidemia estalló a fines de los '70 y principios de los '80, las infecciones prosiguen y se extienden en los barrios marginales.
En Latinoamérica los infectados que viven con el virus HIV, incluidos mujeres y niños, suman 1,4 millones; y en el Caribe 330.000, mientras que los nuevos infectados (en 1998) son 160.000 y 45.000 respectivamente.
Según el informe, de los contagiados latinoamericanos el 20 por ciento son mujeres, porcentaje que en El Caribe llega al 35 por ciento.
Los modos de contagio más frecuentes, tanto en Latinoamérica como en el Caribe, son a las relaciones sexuales entre hombres, sin profiláctico, y el intercambio de jeringas usadas para inyectarse drogas.
La transmisión del mal a través de relaciones sexuales entre hombres y mujeres está en disminución, especialmente en Brasil, pero en el Caribe es aún muy alto el contagio en la franja de población integrada por hombres heterosexuales.
En el mapa de la enfermedad, las señales positivas llegan desde Estados Unidos y Europa, donde las víctimas han disminuido aunque prosigue a ritmo sostenido la infección.
En Tailandia y Estados Unidos está
a punto de lanzarse la experimentación a gran escala de una vacuna,
pero por ahora la única manera de evitar el contagio es el uso del
profiláctico y la intensificación de las campañas
preventivas, concluyó el informe de ONUSIDA.
Desde 1990, existe en América Latina un incremento exponencial en la distribución de medios y métodos anticonceptivos artificiales gratuitos en la región, especialmente dirigida a los sectores más pobres. ¿Es simple casualidad que esta distribución coincida con el incremento en la difusión de la pandemia?
El Dr. Luis Solari de la Puente, un médico peruano que asesoró a la comisión del Congreso norteamericano que investigó en el Perú la aplicación de medios coercitivos de control natal, señala que el caso peruano es emblemático de la realidad norteamericana.
Una reciente investigación realizada por el experto en base a cifras oficiales, arroja los siguientes y reveladores resultados:
1. En un lapso de 12 meses (Setiembre 1995 a Agosto 1996) se registraron 1,582 casos nuevos de SIDA, lo que significa un promedio de 132 casos nuevos registrados mensualmente. Como se estiman de 5 a 20 infectados por VIH por cada caso reportado de SIDA, tuvimos en el mismo lapso entre 660 y 2,640 nuevos infectados con VIH. En el mes de Mayo 1997 se reportaron 102 nuevos casos de SIDA, en el mes de Junio, 76 casos y en el mes de Julio 102 casos.
2. El número de casos reportados de SIDA es progresivamente creciente, siendo la diferencia 94-95 mayor que la diferencia 93-94.
3. En 1987 existía en el Perú una mujer con SIDA por cada 23 casos en varones. En la actualidad la relación es de una mujer por cada 5 casos en varones. En 1986 la edad promedio era de 39 años; actualmente es de 29 años.
4. El mayor número de infectados está en la población comprendida entre los 15 y 24 años.
5. En el Perú, como en la región, la principal forma de transmisión, que es por contagio sexual, se ha incrementado: en Junio de 1996 era 94.7% , una año después, era de 95.5 % de los casos.
6. Paradójicamente, en ese
mismo período de tiempo -entre 1990 y 1995-, el número de
anticonceptivos que distribuyó el Ministerio de Salud de Perú
se incrementó significativamente.
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La conclusión es obvia: En el Perú, como en la región, la infección por VIH afecta cada vez a más mujeres, afecta fundamentalmente a los sectores de pobreza, afecta principalmente a jóvenes, que están convirtiéndose en población económicamente activa. Paradójicamente, éste es el mismo sector al cual se ha dirigido la multimillonaria campaña de propaganda a favor del control de la natalidad, del "sexo seguro" y de distribución gratuita de anticonceptivos.
Sobre estas cifras oficiales es imposible que existan discrepancias, y tanto los sectores feministas como controlistas admiten que el rostro del SIDA en la región es "rostro joven, pobre y de mujer". La diferencia es ideológica: aunque las cifras demuestran que a más contracepción más SIDA, el controlismo sostiene que a más SIDA, más controlismo.
A pesar de las intensas campañas para el uso de preservativos, llevadas a cabo en los países industrializados, existe una evidente "impermeabilidad" de la población para su empleo, como demostraron, entre otros, Díaz, Chu y colaboradores (1994), en un estudio desarrollado en 11 estados de los Estados Unidos.
Los investigadores preguntaron a 497 personas con HIV adquirido heterosexualmente, si en los 5 años previos al diagnóstico habían usado preservativos:
¿Cuál es la razón de esta paradoja? Según una investigación realizada por Rasmussen y Knudsen en 1994, las campañas intensas de uso de preservativos y otros anticonceptivos pueden aumentar el número de mujeres adolescentes sexualmente activas.
Ambos investigadores compararon un grupo escolar mediante un cuestionario idéntico en 1986 y en 1994. En 1986, sólo 26 por ciento de las jóvenes habían tenido relaciones sexuales en la semana previa al cuestionario; en 1994 ese porcentaje había subido a 42 por ciento, indicando una población mayor de chicas sexualmente activas. No sólo detectaron eso, sino que aunque había aumentado el número de usuarios de preservativos, la proporción de relaciones sexuales sin preservativos se mantenía constante. Estadísticamente, el número efectivo de personas sexualmente activas no usuarias también había aumentado.
Lo paradójico es que, entre
una fecha y otra, las adolescentes eran "más cultas" sobre el "sexo
seguro"... lo que no significa que estaban más interesadas. En otras
palabras, la cultura del "sexo seguro" había incrementado el interés
en el sexo... y no en lo "seguro".
Otra verdad que se oculta, y que ha sido científicamente demostrada, es que los métodos anticonceptivos artificiales, especialmente los métodos permanentes, han contribuido a la difusión de la pandemia.
Stephen Post, en la prestigiosa revista Obstetrics and Gynecology (1994) cita dos estudios en dos grupos de 492 y 657 mujeres, en los que se estableció que las mujeres que han sido esterilizadas quirúrgicamente pueden adquirir comportamientos de riesgo para transmisión de enfermedades de transmisión sexual (ETS) y SIDA.
En efecto, al saberse seguras de no quedar embarazadas, el nivel de preocupación por las consecuencia de las relaciones sexuales disminuye y con ello, las posibilidades de contagio del HIV o de cualquier ETS aumenta.
A la observación de Post se
desprende otro estudio de Humphries y Bauman realizado independientemente
el mismo año. En éste, los autores demostraron que usuarias
de Norplant -el método anticonceptivo subcutáneo de
larga duración- asumieron el mismo comportamiento de riesgo que
las anteriores, con las previsibles consecuencias nefastas: SIDA y ETS.
Un hecho real que se ignora deliberadamente es que cada vez existen más indicios científicos de que el controlismo químico también contribuiría a que las mujeres jóvenes contraigan el SIDA con más facilidad.
Se ha establecido que las mujeres adolescentes no alcanzan la madurez de la pared vaginal hasta alrededor de los 20 años, teniéndola de por sí más delgada. Esto quiere decir que su barrera anatómica para las ETS y el SIDA es menor que la de una mujer adulta.
En mayo de 1996 se reportó que la progesterona adelgazaba el epitelio vaginal de las simias rhesus, haciéndolas más vulnerables a la transmisión del VIS (virus de inmunodeficiencia simia).
Mark Preston y colaboradores presentaron en la XI Conferencia Internacional sobre SIDA (Octubre 1996) un estudio realizado en monas, en el que demostraron que la progesterona no sólo aumenta la transmisión vaginal del VIS, sino que además promovía la progresión de la enfermedad.
Deborah Anderson, investigadora de VIH y "salud reproductiva" en Boston (Estados Unidos), comenzó a estudiar los efectos de la progesterona en mujeres; después de conocer el estudio en monas. Su laboratorio analizó al azar muestras de tejido almacenadas, encontrando también adelgazamiento del epitelio vaginal, aunque no en los niveles reportados en las monas.
En el curso de 1997, el Instituto Nacional de Salud de los Estados Unidos debió culminar estudios -aún no publicados-, para evaluar el adelgazamiento del epitelio vaginal de mujeres con ciclos menstruales normales y de mujeres bajo diversos regímenes hormonales -mayormente por uso de anticonceptivos-. También se están realizando estudios epidemiológicos para ver si existen diferencias en la infección por VIH en mujeres que toman anticonceptivos hormonales.
En esa línea, Sara Mostad y colaboradores, de la Washington State University (Estados Unidos), presentaron en 1996 en la XI Conferencia Internacional sobre SIDA, en Vancouver (Canadá), un estudio realizado en un grupo de mujeres portadoras de VIH, en el que demostraron que:
En agosto de 1992, Vitaya Sridama y colaboradores, reportaron que mujeres que utilizan Medroxiprogesterona intramuscular -el peligroso anticonceptivo conocido como Depoprovera- tenían disminución de linfocitos CD8, reducción que alcanzó valores significativos en las mujeres que tenían más de 10 inyecciones.
¿Qué importancia tiene este cambio?
La disminución de los CD8
(supressor T-cells) es el cambio inmunológico encontrado en varias
enfermedades autoinmunes, incluyendo Lupus Eritematoso Sistémico,
Enfermedad Tiroidea Autoinmune y Miastenia Gravis.
Los defensores de la vida en todo el mundo han sido acusados de utilizar "tácticas terroristas del miedo" por rechazar el popularizado cliché de que los preservativos proporcionan un "sexo seguro". Sin embargo, la falta de protección del preservativo es un hecho comprobado científicamente por investigaciones contundentes, y la afirmación de que éste proporciona "sexo seguro" puede fácilmente calificarse de "la mentira del siglo".
En abril de 1996, Murty y Firth publicaron un estudio realizado en Inglaterra con 4,666 mujeres que, durante un período de cinco años, acudieron para consejo previo al aborto -en Inglaterra el aborto es legal-.
El estudio, realizado en 1993, mostró que 46.4% de las mujeres que se presentaron solicitando abortos declararon que su embarazo se debía a fallas del preservativo.
Savonius y colaboradores han reportado, en 1995, un estudio con 200 mujeres que aplicaron para un aborto legal en Finlandia: 76.7% de las usuarias de condones reportaron que el condón se había roto, salido, o bien que su uso era irregular.
Lewis y colaboradores, en abril de 1996, publicaron una investigación con 629 mujeres que habían acudido a una clínica para consejería por "embarazo no deseado" entre septiembre 1994 y febrero 1995. El estudio demostró que 47.9% de las mujeres estaban usando un preservativo al momento del "embarazo no deseado".
Paralelamente, un estudio de Wilcox y colaboradores realizado en diciembre de 1995 con 221 mujeres sanas que estaban buscando una gestación demostró que para la concepción bastaron relaciones sexuales durante un período de seis días, que terminaba con el día estimado de la ovulación.
¿Qué importancia tienen estas informaciones para el problema del SIDA?
Es un simple silogismo: si desde 1990 existen informes que señalan un aumento de la frecuencia con la cual los "embarazos no deseados" están asociados con el fracaso del uso del preservativo; y teniendo en cuenta que casi todos los embarazos suceden en un lapso de apenas 6 días del ciclo menstrual la pregunta es:
¿Cuán grande será el riesgo real, al utilizar preservativos, de obtener un contagio por VIH, si el virus del SIDA es de un tamaño significativamente menor al del espermatozoide y pueden ser adquirido durante todos los días del ciclo menstrual?
Una reciente investigación del prestigioso Center for Disease Control and Prevention de Atlanta, confirma lo anterior: el estudio demostró que pese al uso creciente del preservativo, las tres infecciones más frecuentes en Estados Unidos son enfermedades de transmisión sexual (ETS).
En efecto, mientras otras infecciones disminuyen gracias a la eficacia de los métodos de prevención y control, el "método de prevención y control" sexual, el preservativo, a demostrado no funcionar:
La ineficacia del preservativo es igualmente evidente en la región. El Dr. Luis Solari de la Puente ofrece el ejemplo del Perú, emblemático una vez más de toda la región.
Durante 1994 el mercado de preservativos creció en más de 100%, y las ventas de ese año alcanzaron los 10 millones de condones; en 1995 el crecimiento del mercado de preservativos fue de alrededor de 70%.
En 1996 se distribuyeron 31 millones de preservativos, incluyendo los estimados por contrabando
En 1990, las autoridades sanitarias peruanas repartieron 1'689,300 preservativos. En 1995 se repartieron 8'290,725, a los que se deben agregar los 16'365,714 que se vendieron.
En 1996 se distribuyeron aproximadamente 13 millones de preservativos.
Pese al crecimiento geométrico
de la distribución de preservativos, el SIDA no se ha detenido en
el Perú ni en ningún país de América Latina,
sino que ha seguido incrementándose cada vez más rápidamente,
como lo comprueban las cifras ya expuestas.
Uno de los "mantras" con los cuales se defienden los promotores del mal llamado "sexo seguro" es que predicar la abstinencia sexual es ilusorio y que, por tanto, hay que conformarse con "reducir el riesgo" mediante el preservativo.
De otra forma piensan, sin embargo, los directores de las escuelas públicas de Chicago, una de las ciudades más grandes de los Estados Unidos y donde la abstinencia comienza a ocupar un papel central.
En efecto, las escuelas públicas de la ciudad han decidido incluir un curriculum de salud familiar que enseña la abstinencia "como la Opción Número 1, y no como una opción igualmente legítima entre otras".
La campaña, recientemente difundida por el Chicago Tribune, se lanzó la semana pasada con la participación inesperada de más de 8,000 estudiantes escolares que se sumaron a una "marcha por la abstinencia" en la Universidad de Illinois, en Chicago. En la marcha participaron numerosos atletas profesionales que promueven la abstinencia como su forma de vida y se presentó un espectacular show multimedios de imágenes y sonidos elaborado por Reality Check '98, una ONG norteamericana dedicada a promover la abstinencia entre adolescentes y pre-adolescentes.
El director de la escuelas públicas de Chicago, Paul Vallas ha señalado que "cuando miro a nuestro curriculum de atención de salud, la abstinencia ciertamente aparece como urgente. Tenemos índices de embarazo del 40% en algunas escuelas y por eso nuestro programa tiene que dirigirse hacia la enseñanza que la abstinencia es la primera y mejor alternativa".
Los programas de "prevención
sexual" tradicional, basada en métodos anticonceptivos seguirá
vigente, pero uno de los principales logros es que, en adelante, la abstinencia
formará parte central del programa oficial de prevención,
transmisión y propagación del SIDA.
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Jóvenes de Acción
Católica Argentina
Arquidiócesis de Rosario
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