Cardenales Argentinos

HOMILÍA DEL CARDENAL JORGE MARIO BERGOGLIO
CON MOTIVO DE CORPUS CHRISTI (16 DE JUNIO 2001)

UN DIOS TODOPODEROSO QUE HACE MILAGROS CON COSAS HUMILDES

Al explicar el pasaje evangélico de la multiplicación de los panes, en la homilía de la misa de Corpus Christi que presidió hoy, el arzobispo de Buenos Aires, cardenal Jorge Bergoglio, dijo que en aquel episodio "hubo sobreabundancia: todos comieron hasta saciarse. Y hasta derroche, un derroche en el que no se perdió nada, tan diferente de los derroches escandalosos a los que nos acostumbran algunos ricos y famosos".

El purpurado subrayó la claridad del mensaje del Evangelio: "donde está Jesús desaparecen las proporciones humanas. Y, paradójicamente, la desproporción de Dios es más humana (más realista, más simple, más verdadera, más realizable) que nuestros cálculos. La desproporción de Dios es realista y realizable porque mira la calidez del pan que invita a ser repartido y no la frialdad del dinero que busca la soledad de los depósitos".

"¡Qué lindo -exclamó- es mirar los signos humildes, las cosas pequeñas con que trabaja Jesús: el agua, el vino, el pan y los pescaditos! Con estas cosas humildes es omnipotente el Señor. Sus manos se hallan a gusto bendiciendo y partiendo el pan. Me animaría a decir que el Señor se desborda sólo en aquellos gestos que puede hacer con sus sanos: bendecir, sanar, acariciar, repartir, dar la mano y levantar, lavar los pies, mostrar las llagas, dejarse llagar".

Además, "el Señor no tiene excesos verbales ni gestos ampulosos. Jesús quiere ser todopoderoso partiendo el pan con sus manos".

Agua bendita

Si bien la celebración comenzó en el altar levantado en las escalinatas de la Catedral Metropolitana, la torrencial lluvia que cayó sobre Buenos Aires obligó a seguirla en el interior, y fue el propio purpurado porteño quien convocó a los fieles a ingresar en el templo. Entre los que estaban el jefe y la vicejefa del Gobierno porteño, Aníbal Ibarra y Cecilia Felgueras, respectivamente; y el vicepresidente primero de la Legislatura local, Jorge Enríquez.

"Es el seguno año seguido que nos hace esta broma. Le pedimos que no se haga aquello de que no hay dos sin tres", bromeó el Arzobispo al reiniciar su homilía en medio de los aplausos.

No obstante, la Catedral no pudo cobijar a todos, por eso muchos permanecieron en la Plaza de Mayo y siguieron, paraguas en mano, las alternativas de la ceremonia a través de los altoparlantes.

Sin procesión

Esta vez no se efectuó la tradicional procesión alrededor de la Plaza de Mayo, que tiene al jefe de Gobierno y a los miembros de la Archicofradía del Santísimo Sacramento como principales protagonistas. Hubo en cambio una reflexión silenciosa y meditada delante de la forma consagrada dentro del templo mayor.

Gesto inédito

En otro momento de su reflexión, el cardenal Bergoglio calificó como "inédito" al gesto de Jesús, porque "su mejor milagro lo gasta en algo tan pasajero como un almuerzo con panes y peces. Jesús apuesta a la contundencia de lo elemental y lo cotidiano. El gesto de Jesús es un 'gesto inédito' porque es un gesto de todopoderoso que utiliza la mediación del servicio humilde de sus propias manos junto con las manos de todos".

La fiesta del Corpus es "la fiesta de las manos: de las manos del Señor y de nuestras manos. De esas 'santas y venerables manos' de Jesús, manos llagadas, que continúan bendiciendo y repartiendo el pan de la Eucaristía. Y de esas manos nuestras, necesitadas y pecadoras, que se extienden humildes y abiertas para recibir con fe el cuerpo de Cristo".

Luego expresó el deseo de que "el pan divino transforme nuestras manos vacías en manos llenas, con esa medida 'apretada, sacudida, desbordante' que promete el Señor al que es generoso con sus talentos. Que el dulce peso de la Eucaristía deje su marca de amor en nuestras manos para que, ungidas por Cristo, se conviertan en manos que acogen y contienen a los más débiles. Que el calor del pan consagrado nos queme en las manos con el deseo eficaz de compartir un don tan grande con los que tienen hambre de pan, de justicia y de Dios".

Finalmente pidió a la Virgen que interceda ante su Hijo para que "una vez más mire con amor a nuestro pueblo que necesita realizar un 'gesto inédito'. Que ella le pida a Jesús, puesto en medio de nosotros, que otra vez nos vaya dando con sus manos el pan de la Eucaristía para entrar en comunión con El y para aprender a compartir como hermanos. Entonces nuestras manos palparán la desproporción de Dios y se animarán a amasar ese 'gesto inédito' que nos inspire la generosidad y nos saque de la desesperanza".

Envío misionero

Tras la homilía, el cardenal Bergoglio efectúo el envío misionero de Silvia Mirochinik, quien se sumará al grupo de argentinos que trabaja -desde hace 11 años- en la diócesis africana de Xai-Xai, en Mozambique.

La joven viajará hacia ese destino el 15 de agosto próximo junto a Marisol Alvarez, de la diócesis de San Martín, y Liliana Panza, quien retorna a esa tierra de misión luego de permanecer un tiempo en el país.

El Nuncio y los presos

Durante la oración de los fieles hubo una intención especial por el nuncio apostólico en la Argentina, monseñor Santos Abril y Castelló, al cumplirse hoy un aniversario de su ordenación episcopal.

En tanto, junto con las ofrendas se acercó un pergamino con rezos particulares por el cardenal Bergoglio de los presos de distintas cárceles del país.

Jóvenes esperanzados

Antes de iniciarse la misa, una multitudinaria columna de jóvenes hizo su entrada triunfal en la Plaza de Mayo. Traían consigo imágenes marianas y las intenciones recogidas a lo largo de su caminata por los distintos barrios de la ciudad.

Habían salido temprano en la mañana desde las parroquias Nuestra Señora de Pompeya (del barrio homónimo), Inmaculada Concepción (Belgrano), Nuestra Señora del Carmen (Villa Urquiza) y San Cayetano (Liniers), y fueron recibidos por el Primado, quien les explicó el significado del caminar a pesar de los obstáculos que puedan aparecer.

"A pesar de los días grises no hay que quedarse quieto y seguir andando", aseveró, al tiempo que recordó que si tienen fe en Cristo son "ganadores" y nada les puede hacer perder las esperanzas.

Concelebrada

La misa fue concelebrada por el arzobispo emérito de Buenos Aires, cardenal Juan Carlos Aramburu; el arzobispo emérito de Mercedes-Luján, monseñor Emilio Ogñénovich; el obispo emérito de Río Cuarto, monseñor Adolfo R.E. Arana; los obispos auxiliares de Buenos Aires y un centenar de sacerdotes.

Agradecemos este aporte a
AICA, Noticias Argentinas
www.aica.org.ar



 
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