El aborto...
tema de división en las elecciones norteamericanas
 


La discusión sobre el aborto sigue causando polémica en Estados Unidos y promete ser uno de los temas calientes de las elecciones presidenciales. Se considera que el próximo presidente tendrá la oportunidad de nombrar varios miembros de la Corte Suprema, dado que algunos ya son de edad avanzada. Así que tanto los grupos pro-vida como los defensores del aborto consideran los comicios de noviembre como una cita crucial en su lucha.

El aborto y los católicos

Como observó el "Boston Globe" (9/10/00), en el primer debate entre George Bush y Al Gore el candidato republicano hizo eco de las palabras de Juan Pablo II al declarar que como presidente trataría de reducir el aborto y promover "una cultura de la vida". Si bien no todos los espectadores se dieron cuenta del origen de la frase, ciertamente para los católicos las palabras sonaron familiares.

Los dos candidatos están luchando para ganar el apoyo de los católicos. Aunque tradicionalmente el católico solía votar por el partido demócrata, ya en los ochenta muchos cambiaron a favor de los republicanos. Sin embargo no pocos católicos se sienten atraídos por los demócratas, porque perciben el partido como más cercano a ellos en los temas de justicia social y economía. Por otra parte la posición radical a favor del aborto en toda circunstancia del partido demócrata es un factor que beneficia a los republicanos.

Durante su campaña Bush está intentando promover su posición pro-vida, pero en términos suaves, para no perder los votos del centro. Mientras que Gore ha confirmado su posición en favor del aborto, la píldora abortiva RU-486 y
el principio de que la mujer debe ser totalmente libre de decidir si quiere abortar o no. Además, Gore defiende el aborto por decapitación que se practica en la última fase del embarazo.

De hecho la posición radicalmente pro-aborto de Gore fue comentada en un artículo del "National Catholic Register" (Can Catholics Vote for Gore?, 1/10/00) que analiza si los católicos pueden en conciencia votar por él. El periódico observó que incluso el candidato demócrata declaró que debe ser legal ejecutar a una mujer que esté embarazada.

Richard Doerflinger, un portavoz de la oficina pro-vida de los obispos norteamericanos, explicó que los prelados no están apoyando a ningún candidato político, ni tampoco están dispuestos a hacer juicios públicos que relacionen un tema particular con una recomendación de votar a favor o en contra de un candidato. No obstante, algunos obispos, como Mons. William Murphy, vicario general de la diócesis de Boston, y el arzobispo Elden Curtis, de Omaha, han criticado abiertamente la posición pro-aborto del partido demócrata.

Grupos pro-aborto y la campaña

Dos importantes organizaciones a favor del aborto ya han anunciado que invertirán fondos en la campaña para ayudar a Gore. Según informó el "Pro-Life Infonet" (26/9/00), NARAL (National Abortion and Reproductive Rights League) gastará cinco millones de dólares en quince estados para la elección presidencial. También intentarán influir en la elección de los candidatos al Congreso y Senado.

El grupo tiene una lista de los enemigos pro-vida, quienes serán objeto de un especial esfuerzo contra ellos. NARAL espera entrar en contacto con más de dos millones de electores con folletos y llamadas telefónicas para
movilizarles a votar a favor de candidatos que defienden el aborto.

Otra organización que entra en la lucha es Planned Parenthood, dueño de la cadena más grande de clínicas de aborto del país. Según comunicó Reuters (3/10/00), Planned Parenthood gastará diez millones de dólares en la campaña electoral contra Bush. De esa suma siete millones van destinados a anuncios en la televisión y el resto a movilizar a las personas pro-aborto a votar en las elecciones.

La situación legislativa

Mientras tanto en las legislaturas locales y en el Congreso los políticos pro-vida siguen promoviendo leyes para defender la vida. En el Congreso, según informó el "Pro-Life Infonet" (26/9/00), se ha votado a favor de una propuesta de ley para proteger la vida del niño que nazca después de un intento fallido de aborto. De esta manera el bebé sería tratado bajo la ley como una persona y no sería lícito matarlo.

El Congreso aprobó la iniciativa por 380 votos a 15. Los defensores de la propuesta explicaron que era necesario debido a algunas decisiones recientes de la Corte Suprema en las que los jueces indicaron que el interés del gobierno en proteger al niño no nacido se relaciona con el punto en que el bebé puede sobrevivir  independientemente de la madre. Uno de los promotores de la ley, el republicano Charles Canady, comentó que era
crucial afirmar el principio de que un niño nacido vivo debe recibir la plena protección de la ley.

Como informó el "Washington Times" (25/9/00), durante la consideración de los méritos de la propuesta una enfermera, Jill L. Stanek, dio testimonio al Congreso de casos en que hay niños que nacen vivos como resultado del
aborto y simplemente son aislados en un lugar hasta que mueren.

Algunos grupos pro-aborto, como NARAL, argumentaron que no hacía falta aprobar la ley porque la ley ya protege la vida de los niños en esas situaciones. Además NARAL y otras organizaciones afirmaban que la legislación fue otro intento de debilitar la decisión de Roe v. Wade, que legalizó el aborto en Estados Unidos. Aunque el Congreso ha dado su pleno apoyo a la iniciativa, el Senado todavía tiene que considerar la propuesta.

Mientras tanto al nivel de los estados el "Washington Post" (5/10/00) informó que los grupos pro-vida intentarán promover leyes para restringir el uso de la píldora abortiva RU-486. Los directores de más de veinte organizaciones pro-vida comentaron que están estudiando si el uso de la RU-486 entra en el ámbito de las leyes que piden para el aborto el consentimiento de los padres en el caso de los menores de edad, y un período de espera obligatorio antes de proceder a abortar.

El periódico observó que el año pasado se promovieron en las legislaturas estatales 439 propuestas de ley para restringir de alguna manera el aborto. Esas iniciativas terminaron en 70 leyes aprobadas en 34 estados. Actualmente en 31 estados hay medidas que requieren la notificación o el consentimiento de los padres cuando un menor de edad quiere abortar. Asimismo en 43 estados la ley prohibe a los que no son médicos llevar a
cabo abortos.

Gran parte del esfuerzo contra el empleo de la RU-486 se enfocará en la región central de Estados Unidos, que en el pasado ha sido el lugar más preocupado por regular el aborto.
 

Material aportado por
Agencia de Noticias ZENIT
www.zenit.org


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