El respeto de la vida humana naciente y la dignidad de la procreación
Para formular un juicio moral en este campo son decisivos dos principios fundamentales que el Magisterio de la Iglesia a la luz de la Revelación ofrece a la razón humana:
1º. La vida de todo ser humano ha de ser respetada de modo absoluto desde el momento mismo e la concepción.
2º. La procreación humana supone la colaboración de
los esposos con el amor fecundo de Dios y debe realizarse en el matrimonio
mediante los actos específicos y exclusivos de los esposos.
I. El respeto al embrión
La ciencia reconoce que en el cigoto resultante de la fecundación está ya constituída la identidad biológica de un nuevo individuo humano.
Por lo tanto, "el ser humano debe ser respetado desde el instante de su
concepción y por eso a partir de ese mismo momento debe ser reconocido
sus derechos como persona".
* El diagnóstico prenatal
El diagnóstico prenatal es lícito si los métodos utilizados
salvaguardan la vida y la integridad del embrión y de su madre sin
exponerles a riesgos desproporcionados.
* Interveciones sobre el embrión
Son lícitas siempre que respeten la vida y la integridad del embrión
y npo lo expongan a riesgos desproporcionados y que tengan como fin su
curación.
II . Intervenciones sobre la
procreación
* Fecundación artificial heteróloga
"Es moralmente ilícita la fecundación de una mujer casada con el esperma de un donador distinto de su marido, así como la fecundación con el esperma del marido no procedente de su esposa."
"Desde el punto de vista moral, sólo es verdaderamente responsable, para con quién ha de nacer, la procreación que es fruto del matrimonio."
Esta fecundación "constituye una violación del compromiso
recíproco de los esposos y una falta grave contra aquella propiedad
esecial del matrimonio que es la unidad."
* Fecundación artificial homóloga (inseminación artificial entre esposos)
La Iglesia enseña "la inseparable conexión que Dios ha querido yque el hombre no puede romper por propia iniciativa, entre los dos significados del acto conyugal; el significado unitivo y el significado procreador" (Pablo VI, Humanae Vitae).
Esta fertilización, "al intentar una procreación que no es
fruto de la unión específicamente conyugal, realiza objetivamente
una separación análoga entre los bienes y los significados
del matrimonio."
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Jóvenes de Acción
Católica Argentina
Arquidócesis de Rosario
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